Sólo Port Aventura resiste con éxito en España

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El parque de atracciones catalán crece en facturación y beneficios frente al resto de competidores como Warner, Terra Mítica o Isla Mágica

Una atracción de Port Aventura

14 de septiembre de 2012 (22:11 CET)

Los parques de atracciones españoles nunca ha brillado por sus éxitos, sino más bien por varios intentos de rescate para reflotar el negocio. En este panorama complicado el único complejo que ha sabido, cuando menos, salir del paso airoso ha sido el de Port Aventura, en Tarragona, cuyas puertas se abrieron hace ya 15 años.

En 2011, Port Aventura ha aumentado un 19% la facturación, hasta 173 millones de euros, y ha superado los 12 millones de beneficios logrados un año antes. Este crecimiento se debe, en parte, al incremento en el número de visitantes, tras batir un nuevo récord con 3,7 millones de personas.

Nuevas atracciones para no perder público

Parte del triunfo de Port Aventura viene asociado a las inversiones que ha realizado el grupo, con al menos una atracción nueva cada dos años. En la última temporada se han destinado 30 millones de euros para la montaña rusa, Shambhala, que alcanza una velocidad máxima de 134 kilómetros por hora con una caída de 78 metros.

Asimismo, está previsto que el parque invierta otros 35 millones más hasta 2014 para ampliar la oferta y situar el parque al nivel de sus competidores europeos. Los resultados positivos de Port Aventura también tienen algo que ver con la entrada de La Caixa en 2004 y la posterior reestructuración de la sociedad con la venta del 50% del parque al grupo inversor italiano Investindustrial por 80 millones de euros.

Impulso al negocio

Otro de los parques de atracciones que parece haber resurgido de sus cenizas tras un cambio en la gestión es Warner Madrid, aunque todavía queda muy lejos de Port Aventura. Con unos inicios de enormes pérdidas con apenas 640.000 visitantes en 2005 y una deuda superior a los 200 millones, la Comunidad de Madrid se deshizo del complejo cuatro años después de su inauguración. La Administración madrileña, que por entonces era la mayor accionista con una participación del 40% cerró la venta con la inmobiliaria Fadesa por 26 millones de euros, encargándose de la gestión el grupo Parques Reunidos.

Warner, según los últimos balances publicados, facturó 36 millones en 2010, con una leve caída del 1,9% respecto al año anterior y un resultado neto positivo de 5 millones, el 3,2% menos. Además, 1,2 millones de personas visitaron el parque madrileño en 2011, una cifra que dista de las aspiraciones del grupo pero que supone 200.000 visitantes más que en 2010.

La peor cara de la moneda

Mientras algunos logran sobrevivir, otros como Terra Mítica (Valencia) e Isla Mágica (Sevilla) siguen en números rojos. En el caso valenciano, la Comunitat ha brillado en los últimos años por una gestión enfocada en megaproyectos y Terra Mítica es una ejemplo de ello. Como uno de los principales proyectos del ex presidente valenciano, Eduardo Zaplana, Terra Mítica abrió al público en 2000 y tras sus 12 años de historia sigue acumulando pérdidas.

Con una inversión inicial de 400 millones de euros, el parque ha pasado por tres expedientes de regulación de empleo (ERE) sólo en el último año y medio. Bajo la dirección de un nuevo administrador, desde que el pasado junio la Generalitat vendiera su parte a Aqualandia, las pérdidas se han reducido en 2011 hasta 4,7 millones, 12 millones menos que en 2009. En cuanto a afluencia de visitantes, Terra Mítica no ha logrado el millón de personas previsto y se han quedado en 678.962 visitantes.

Proyecto sevillano


En el caso del parque Isla Mágica, en Sevilla, el complejo ha tirado y mucho de las ayudas de las cajas de ahorro para continuar con la actividad. Las entidades han inyectado más de 30 millones de euros.

Sin embargo, este apoyo financiero no evitó que en 2004 el parque sevillano se declarara en concurso de acreedores y que ahora, siete años más tarde, siga sin ser rentable. En 2011 ha registrado unas pérdidas de 3,2 millones, cifra similar a las de 2010 y 2009.

Pese al histórico no muy esplendoroso de los parques de atracciones españoles las comunidades autónomas han vuelto a iniciar un movimiento enfermizo de nuevos proyectos. El Gobierno catalán ha sido el último tras anunciar la creación de Barcelona World, un nuevo parque con seis espacios diferentes, al que se sumaría el Eurovegas de Adelson en Madrid, el Ferrari en Valencia y la Paramount en Murcia. Mucha oferta para tan poco demanda.
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