Se forraron antes, forjando la crisis, y se van a forrar ahora

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ANÁLISIS

El presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales

11 de agosto de 2013 (17:13 CET)

Ya no se cortan un pelo, y sin prisa pero sin pausa y bajo la más absoluta confidencialidad e impunidad, en la mayoría de los casos, los mismos que hace una década, a uno y otro lado del Atlántico, planificaron algunos de esos productos financieros, como las famosas subprime --esas hipotecas concedidas a personas que no podrían pagarlas pero con las que negociaron hasta la extenuación forrándose a manos llenas--, son los mismos que ahora van a tratar de hacer lo mismo, llenarse los bolsillos, aprovechando los precios de derribo que en países como España están adquiriendo la mayoría de los activos, en muchos casos públicos.

Y no solo inmobiliarios, aunque sean estos los más codiciados por todos esos fondos y bancos de inversión de inversión.

Nueva fórmula

Compañías, muchas de las cuales contribuyeron decididamente a abocar a la economía occidental a una crisis económica que se prolonga ya desde hace seis años, se han puesto a trabajar a destajo bajo una fórmula bien sencilla.

La que hace unos días, en una entrevista en la cadena estadounidense CNBC, ponía sobre la mesa, con una sonrisa de oreja a oreja, Joan Solotar, directora general del fondo Blackstone. “Business is buy, fix it, sell it”. Se compra un activo a precio de saldo, se mantiene durante cuatro o cinco años y se vende cuando el mercado se recupere.

En Madrid


Nada ni nadie les va a parar. Es más se les va poner en bandeja, ante la necesidad extrema de liquidez existente por parte de los vendedores, la posibilidad de estrujar al máximo las bondades del mercado. Una práctica apoteósica de la ley de la oferta y la demanda. Es lo que hay.

Blackstone ya lo ha hecho con los casi 2.000 pisos del Ayuntamiento de Madrid por apenas 130 millones, y acaba de perder, en beneficio de Goldman Sachs y del fondo español Azora, otro lote de 3.000 pisos en alquiler, por 200 millones, adjudicado por el Ivima, la promotora de la Comunidad de Madrid. En ambos casos, por un precio medio inferior a los 70.000 euros por cada piso, incluso menos de lo que hace unos años costó su construcción.

Oportunistas

En esta línea de quedarse con todo lo que se pueda, otras dos firmas oportunistas, en este caso la estadounidense Kenneddy Wilson y el fondo sueco Värde Partners, han puesto unos 35 millones de euros para quedarse con la gestión de activos de la filial inmobiliaria de CatalunyaCaixa, valorada en 8.700 millones, de la que forman parte inmuebles de la propia entidad financiera como aquellos otros que fueron transferidos en diciembre de 2012 al banco malo, la Sareb.

Aprovechando el verano y la relajación informativa que suele producirse, la sociedad presidida por Belén Romana se está mostrando especialmente activa en el cierre de operaciones con estos fondos, ofreciendo la menor información posible sobre ellas. De regalo puede calificarse los 100 millones de euros en los que Sareb ha valorado 939 viviendas, 750 plazas de garaje y trasteros, y un local comercial. Los activos del conocido como proyecto Bull que se van a traspasar a un Fondo de Activos Bancarios (FAB) para que el fondo de capital riesgo estadounidense de capital riesgo H.I.G. Capital se lleve el 51% de los ingresos que se obtengan por su venta, y Sareb el 49% restante.

Colonial

En esa línea de opacidad sobre las operaciones realizadas, también nos hemos quedado con las ganas de saber en cuánto ha vendido el banco malo una cartera de créditos de la inmobiliaria Colonial a Burlington Loan Management, firma propiedad del fondo de capital riesgo Davidson Kempner. Tenía un valor nominal de 245 millones de euros, pero Sareb se quedó con ellos por unos 112 millones tras aplicar una rebaja del 46%.

La mayoría de estos fondos cuentan con una estructura en España desde la que canalizar más certeramente las operaciones. Oficinas representativas plagadas por antiguos integrantes de algunas de esas firmas cuyas prácticas financieras desencadenaron la actual crisis económica.

Claudio Boada, primer ejecutivo de Blackstone en España, fue presidente de Lehman Brothers. Como también lo es del fondo HIG el financiero Jaime Bergel Sainz de Baranda, con pasado en Goldman Sachs y en Merrill Lynch, donde llegó a ejercer como copresidente en España. También fue uno de los responsables de Gala Capital, un fondo private equity, ahora en proceso de liquidación, en el que confiaron algunas de las grandes fortunas españolas, como los Del Pino (Ferrovial), Alicia Koplowitz o Manuel Jove. En definitiva, los mismos protagonistas de entonces vuelven ahora para cerrar el círculo.
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