Sara Lee pule los detalles para la venta de Bimbo España

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SUBASTA DE UNA EMPRESA CATALANA

Una fábrica del grupo Bimbo

05 de septiembre de 2011 (19:21 CET)

El futuro de Bimbo España se resolverá en los próximos días. La multinacional estadounidense Sara Lee ultima los detalles para deshacerse de la compañía de pan de molde y bollería y ha fijado una fecha límite en su calendario: el 30 de septiembre. Aunque fuentes cercanas a los directivos de Sara Lee en España aseguran que la venta es inminente.

Tras un agosto de negociaciones con los candidatos que pujan por el grupo, se han empezado a pactar los detalles del contrato. De hecho, la última directriz que se ha lanzado desde la sede europea de Sara Lee al equipo negociador, asesorado por Sagardoy Abogados, es que trabajen con la máxima celeridad para cerrar el acuerdo lo antes posible y redactar el contrato.

La venta de Bimbo España se contemplaba en el plan de reestructuración de la compañía presentado en EEUU a principios de año. “Remodelamos la cartera de marcas en todo el mundo”, recuerdan desde la multinacional. De hecho, el nuevo plan de negocio recoge que durante la primera mitad de 2012 se dividirán en dos grupos independientes, uno dedicado al negocio de la carne en EEUU y un segundo global de café y te. Como precedente tienen el acuerdo alcanzado con Bimbo México para quedarse con la división americana de panificación por 959 millones de euros. Una empresa que, según las fuentes consultadas, también apuesta fuerte en la puja por la división española.

En números rojos pero competitiva

Bimbo España cerró 2010 con unas pérdidas de 12,5 millones de euros, el 23% más que en el ejercicio anterior. Aunque desde Sara Lee quitan hierro a los números rojos, que se repiten desde 2007. “El mercado de la panadería mundial ha cambiado mucho con la crisis y la irrupción de la marca blanca, pero Bimbo España es una marca muy fuerte, competitiva y continúa liderando el mercado local”. En este sentido, comentan que no se desprenderían de este activo si no fuera por la nueva senda empresarial que han iniciado.

Los representantes sindicales explican que la actividad en las factorías es la misma de siempre; se sigue trabajando en el desarrollo de nuevos productos y no se ha bajado el ritmo de producción. Asimismo, defienden que las reestructuraciones que se han hecho en el último año tranquilizan, “ya que permiten tener una empresa saneada con buenas perspectivas de futuro”.

Cerrar fábricas y 'externalizar' la distribución

La formula que ha aplicado Sara Lee ha sido cerrar varias fabricas y externalizar al equipo de distribución. Mantienen la plantilla de Diego Martínez Comercial, el nombre de la empresa de Bimbo, pero han pactado con los trabajadores pasar de ser asalariados a autónomos dependientes. Una figura habitual en la distribución de estos productos y que ha afectado a 360 personas. También ha habido prejubilaciones para los mayores de 52 años.

“Ahora las cuentas están saneadas”, afirman los sindicalistas. En contrapartida, explican que la tensión en las fabricas españolas crece por el secretismo que ha envuelto la operación. Y es que aseguran que tras los esfuerzos colectivos quieren conocer cuanto antes la intención de los nuevos directivos y sus perspectivas laborales.

Vender al mejor postor

Los portavoces de Sara Lee son claros en un punto: buscan la oferta más alta. “Invertimos para tener la marca más fuerte y ahora buscamos la mejor solución posible para el negocio”.

Además de Bimbo España, han puesto a la venta sus marcas con perfiles distintos a los que señala el plan de negocio futuro en Francia, los países nórdicos y Australia. “No descartamos vender los tres negocios juntos. La empresa de pasteles congelados de Australia aún se revisa, ya que el país son muy diferentes las condiciones comerciales con respecto a Europa”, admiten.

Para los negocios en Oceanía sólo han acordado que, en general, distan demasiado para tener un sitio en las dos multinacionales en las que se escindirá Sara Lee. Pero no han empezado a negociar con nadie, estudian los activos para decidir qué venden y cómo lo hacen. Un proceso que, según los portavoces, está en su fase final.
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