Más de un millar de personas convocadas por los comités de Alcoa, Ferroatlántica y Celsa reclamaron en las calles de A Coruña un precio estable y competitivo de la energía para la industria / E.P.

Sangría en Ferroatlántica: ERE en Sabón si pincha en la puja eléctrica

La compañía se plantea activar un ERE en su planta gallega en enero si se consuma el tijeretazo a sus ingresos por la subasta de interrumpibilidad

"Tensa espera". Así definen los sindicatos de Ferroatlántica la situación de impasse que atraviesa su planta de Sabón. Con uno de los tres hornos paralizado desde hace un año ante la escalada de la factura energética, la plantilla tiene la semana del 16 al 20 de diciembre marcada en rojo en el calendario.

Es en esos días cuando se celebra la nueva subasta de interrumpibilidad organizada por el Gobierno y que, en esta ocasión, trae consigo un recorte de casi el 60% en los megavatios a repartir: de 2.340 a tan solo 1.000. "Los precios van a bajar porque va a haber más competición que nunca", afirman fuentes sindicales, que alertan de que la compañía podría retomar sus planes y reactivar el ERE para la planta de Sabón si no obtiene los resultados esperados en la puja eléctrica. 

La puja eléctrica marca el calendario

Y es que las ayudas por la interrupibilidad (aquellas que el Gobierno concede a la industria electrointensiva a cambio de que esta pueda sufrir cortes de suministro en momentos en los que la oferta de electricidad es inferior a su demanda) marcan el calendario de la empresa.

Tanto es así que no será hasta la última semana de diciembre cuando se prevé que la empresa cierre sus presupuestos del próximo año. En ellos incluye sus previsiones de ventas y de producción. Es precisamente a este último punto al que se podría agarrar la empresa para activar su ERTE en la planta de Sabón, que tenía una duración de dos años y que afectaba al 100% de la plantilla en tandas rotatorias de cuatro meses. "El ERTE está firmado, pero no lo pueden aplicar porque ahora mismo la ocupación del 100%", argumentan fuentes sindicales, que subrayan que, tras apagar uno de sus tres hornos, parte de la plantilla asumió trabajos que hasta entonces realizaban profesionales de las empresas auxiliares. 

Las tareas pendientes del Gobierno

El recorte en la subasta de interrumpibilidad agrava la incertidumbre de la factoría de Ferroatlántica en Sabón (la única que tiene en Galicia tras la venta de Cee-Dumbría al fondo TPG), que teme seguir los mismos pasos que la de Boo (Cantabria). 

La compañía anunció ayer la puesta en marcha de un ERTE para 70 de sus 145 empleados. El director de la planta, Alberto Fuentes, argumentó que, tras el hachazo a la subasta de interrumpibilidad "no pueden competir con las fábricas del resto de Europa". "El coste eléctrico para la industria de las ferroaleaciones ya es el 40 por ciento de nuestros costes totales, con un diferencial de entre 20 y 25 euros por megavatio-hora en relación con nuestros competidores europeos", denuncia Fuentes, que también subraya que el Gobierno "no ha cumplido" el compromiso de aprobar el Estatuto de Consumidores Electrointensivos.

Un artículo de Javier G. Casco

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