San José, incapaz de pagar su deuda este año, logra otro aplazamiento de la banca

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Las reservas de los auditores hacen que las cuentas de la constructora de Jacinto Rey, con pérdidas de 46 millones, no lleven el preceptivo informe

Jacinto Rey, presidente de Grupo San José

01 de agosto de 2013 (01:11 CET)

San José, la primera constructora gallega, se ha dado un baño de realismo este año, cuando tocaba el primer vencimiento de una deuda refinanciada en 2009 con un sindicato de bancos por importe de 2.210 millones de euros. Según el calendario comunicado el año pasado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para este ejercicio se establecía un primer pago de 77,5 millones de euros, otro de 81,6 millones en 2014, dejando para el 2015 y siguientes la devolución de hasta 1.181 millones. Pues bien, la compañía presidida por Jacinto Rey informó ayer a la autoridad bursátil de que ese calendario queda roto.

Aprovechando la presentación de las cuentas semestrales, San José anunció que el pasado día 19 de julio “el grupo ha procedido a novar el vencimiento de la presente deuda sindicada, procediendo a la amortización de un importe de 20 millones de euros, y posponiendo el importe restante de la cuota del ejercicio 2013 conjuntamente con la cuota correspondiente al ejercicio 2014, cumpliendo las obligaciones de amortización del principal existentes para el ejercicio 2013”. Es decir, paga el principal de la deuda, pero no los intereses ni otros acuerdos. De los 77,5 millones comprometidos, abona solamente 20 millones al sindicato de bancos, que está liderado por el Popular.

Entre otra literatura para explicar la operación, la compañía gallega alude a que “esta novación permite acomodar los flujos de efectivo del grupo a los compromisos financieros exigibles, con objeto de iniciar la adecuación de las previsiones de crecimiento y consolidación en las actividades de construcción internacional, inmobiliaria y concesional a los próximos compromisos del grupo”.

Los argumentos


“El presupuesto de tesorería actualizado del grupo contempla el cumplimiento de las obligaciones financieras, teniendo en cuenta además de la tesorería disponible y la generada por las operaciones, la procedente de potenciales desinversiones de activos inmobiliarios y, en su caso, la obtención de acuerdos adicionales de vencimiento de deuda”, explica la compañía.

El grupo de Jacinto Rey había logrado en 2009 refinanciar su deuda con un sindicato de bancos (esos 2.210 millones), que se repartían entre préstamos y créditos (1.129 millones), un tramo de descuento comercial y financiero (244 millones), un tramo de “confirming” (105 millones), avales para la licitación y ejecución de obras y financieros (510 millones) y una línea de línea de financiación adicional para obtener liquidez por otros 222 millones. El plazo de amortización de la deuda se establecía en seis años, con carencia de pago de principal durante los tres primeros años.

Las reservas de los auditores

San José presentó ayer una cuenta de resultados del primer semestre del año que arroja unas pérdidas después de impuestos de 46,2 millones de euros, con una leve mejora del 7,4% sobre los 49,9 millones que había registrado en el primer semestre de 2012. Su resultado neto de explotación también mejoró, en este caso un 4,1%, hasta situarse en unos números rojos de 30,3 millones. Su cifra de negocios se resintió hasta descender a los 275 millones de euros, con un retroceso del 12% frente a los 313 millones de ingresos obtenidos en los primeros meses del año pasado.

Pero si algo llama la atención de las cuentas de la compañía de Jacinto Rey, que de forma periódica incorporan informe de auditoría, fue precisamente la ausencia de la opinión de los auditores en estas cuentas. Deloitte, en carta firmada por uno de sus socios ayer mismo, presenta a la CNMV lo que denomina un “informe de revisión limitada” de los estados financieros de San José, en contra de lo que es habitual.

Los auditores señalan que, en cualquier caso, una revisión limitada de los estados financieros no puede ser considerada una auditoría y dejan claro que no emiten una opinión en este sentido. Una revisión así, señalan los auditores, “consiste en la formulación de preguntas, principalmente al personal responsable de los asuntos financieros y contables, y en la aplicación de ciertos procedimientos analíticos y otros procedimientos de revisión”.
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