San José da marcha atrás y frena la absorción de nueve inmobiliarias

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La división que gestiona el ladrillo de la constructora gallega paraliza la integración de 11 filiales antes de dar entrada a la banca en su capital

Jacinto Rey, presidente de Grupo San José | EFE

08 de octubre de 2014 (00:01 CET)

Jacinto Rey da marcha atrás. San José ha frenado la integración de 11 sociedades en la empresa que controla el negocio inmobiliario del grupo, San José Desarrollos Inmobiliarios. La fusión, en la que estaban implicadas nueve inmobiliarias y dos empresas hoteleras –Hotel Rey Pelayo SA y Sofia Hoteles SLU--, se activó en el verano de 2013, con el ladrillo causando ya estragos en la constructora gallega, que pactaba aplazamientos con la banca al no poder hacer frente a los vencimientos de deuda.

Un año después, Jacinto Rey desanda el camino y cancela la absorción de las 11 filiales antes de que la banca tome el control del negocio inmobiliario del grupo. El frenazo quedó inscrito en el Registro Mercantil en julio de este año, en plena negociación con las entidades financieras para refinanciar los más de 1.800 millones de deuda que acumula la constructora gallega. El acuerdo, todavía sin cerrar, pasa porque la banca capitalice 280 millones y tome los mandos del negocio inmobiliario del grupo aglutinado en torno a San José Desarrollos Inmobiliarios.

La herencia de Parquesol

La operación anulada implicaba la absorción de las inmobiliarias Parquesol Construccionies, Obras y Mantenimientos; Azac SAU y Douro Atlántico SL, ambas con domicilio en Pontevedra; las madrileñas Udralar y Lardea; además de Asesoramiento y Gestión Integral de Edificios SAU, Udrasol Inmobiliaria SLU, Udrasur Inmobiliaria SLU y Urbanizaciones y Edificios Madrid SA, esta última en fase de liquidación.

Todavía quedarían otras dos empresas. Hotel Rey Pelayo SA, con domicilio en Madrid y un capital social de 3,3 millones; y Sofía Hoteles, con domicilio en Valladolid. El grueso de estas sociedades proceden de la adquisición de la inmobiliaria Parquesol, un punto de inflexión en la trayectoria de San José, ya que marcó el arranque de su salida a bolsa y de la ingente deuda que mantiene con los bancos, entre ellos, Popular, Abanca, BBVA y Bankia.

La empresa no ha querido aclarar por qué da marcha atrás a la operación. Fuentes próximas a las negociaciones apuntan a la necesidad de allanar la entrada de la banca en la división inmobiliaria y a una posible liquidación de las sociedades no absorbidas.

Entrada de los bancos

Tras una larga negociación con los acreedores y casi sobre la bocina, San José cederá el control de su negocio inmobiliario a través de una operación acordeón en la que se reducirá a cero el capital de San José Desarrollos Inmobiliarios SA, para realizar una simultánea ampliación mixta, con la entrada de los acreedores.

Está previsto que las entidades controlen en torno al 70% del negocio. Además de las entidades antes mencionados, entre los acreedores también está la Sareb, el banco malo al que fueron traspasados los activos tóxicos de la banca nacionalizada.

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