Sam Pa, socio de Rodman, buscó petróleo para la dictadura de Corea del Norte

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Queensway, el grupo de cabecera del magnate que compró Metalships, ha sido relacionado con la obtención de divisa extranjera para el régimen de Pyongyang

Sam Pa y Kim Jong Un

17 de octubre de 2015 (01:22 CET)

De Zimbabwe a Corea del Norte, pasando por Galicia. El curriculum de Sam Pa, el negociador en la compra de dos astilleros del grupo Rodman por parte de China Sonangol, es propio de una película de misterio que apunta a un triste final, tras la detención del magnate el pasado 8 de octubre en un hotel de Pekín por presuntas actividades fraudulentas vinculadas al negocio del petróleo en África.

EEUU investigó, precisamente, la vinculación de Sam Pa con el régimen de Mugabe en Zimbabwe y acabó acusándolo de encabezar una red ilegal de tráfico de diamantes destinada a sostener las finanzas de la dictadura. El negociador de la compra de Metalships –que según el Gobierno norteamericano colecciona nombres falsos como Sam King, Samo Hui, Xu Jinghu Tsui Kyung-wha, Ghiu Ka Leung o Antonio Famtosonghiu Sampo-- desdeñó tales acusaciones por "infundadas".

El libro de contabilidad de Sam Pa

Diferentes investigadores apuntan ahora a que Sam Pa mantiene prolongadas relaciones con Corea del Norte, con el objetivo de aprovechar las necesidades financieras de la hermética dictadura para hacer negocio. Su nombre es conocido en Pyongyang desde al menos 2007, según recoge Financial Times, uno de los medios que más ha investigado al misterioso Sam Pa. Aterrizó en Corea del Norte con su sociedad de cabecera, Queensway Group, que comparte domicilio en Singapur con China Sonangol International Holding, del dueño de los dos astilleros de Rodman. La relación entre una y otra empresa nunca ha sido alcarada, pero Sam Pa y su grupo de socios empresarios manejan ambas.

Queensway realizó pagos por cantidades indeterminadas a Corea del Norte en concepto de "servicio de autobuses", "aeropuerto de Corea" o "patrocinio de exposición", según desveló una investigación judicial realizada en China en 2013, que sacó a la luz el libro de contabilidad de la compañía. Financial Times vincula las actividades de la compañía a la obtención de divisas extranjeras para la dictadura norcoreana y al establecimiento de acuerdos comerciales internacionales que permitan desbloquear la economía del régimen.

Al final está el petróleo

Del mismo modo, conecta al grupo de inversores chino con la flota de taxis KKG, una empresa opaca definida en ocasiones como de capital íntegramente norcoreano y en otras como una sociedad mixta. La empresa figura en la lista de pagos de Queensway desvelada en la investigación judicial.

Aunque la compañía de Sam Pa negó al rotativo británico cualquier relación entre ambas, J.R. Mailey, investigador del Africa Center for Strategic Studies, entregó al gobierno de Estados Unidos un informe en 2009 en el que defendía el vínculo entre las empresas. En el documento especifica que "los taxis KKG podrían ganar para el régimen alguna moneda extranjera de los turistas de Pyongyang, pero la mayoría de las señales apuntan a los sectores del petróleo y la minería como la verdadera meta del Grupo Queensway".

Catham House, el Insituto de Asuntos Internacionales de Londres, sostenía en otro informe del mismo año que China Sonangol realizó exploraciones petrolíferas desde 2007 en Corea del Norte, al parecer, sin éxito.

Feliz cumpleaños, líder

La actividad de KKG estaría controlada en Corea del Norte por Oficina 29, otra entidad opaca vinculada al partido único norcoreano que Estados Unidos define como "una rama secreta del gobierno" destinada a la participación "en actividades económicas ilícitas y la gestión de fondos para sobornos". Sería la solución de Pyongyang para mantener relaciones económicas en el extranjero evitando las sanciones que pesan sobre la mayoría de sus empresas.

Según declaró a Financial Times un funcionario asiático, Sam Pa lideró la incursión de Queensway en Corea del Norte, haciendo de "ventana para que el regimen de Pyongyang se abra a los mercados capitalistas". Fue visto en el país el pasado diciembre y envió una carta de cumpleaños en enero al líder norcoreano, Kim Jong Un. Desde 2007, ha liderado distintos proyectos, en su mayoría relacionados con el petróleo y la minería, según la misma fuente. 

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