Sacyr se queda el negocio en España de la antigua minera de Corcoesto 

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Lundin, la multinacional que vendió los derechos del proyecto de Bergantiños a Edgewater, traspasa a la constructora sus filiales, que tramitan permisos de investigación en Galicia 

El presidente de Sacyr, Manuel Manrique

en A Coruña, 06 de diciembre de 2016 (05:47 CET)

Sacyr continúa desarrollando su apuesta en el sector minero a través de la filial Valoriza Minería, que explota en Galicia las minas de San Finx en Lousame. El grupo de Manuel Manrique se ha hecho con los derechos mineros en España de la multinacional canadiense Lundin Mining, la empresa que traspasó a Edgewater, también canadiense, el naufragado proyecto de Corcoesto.

La operación supone para Valoriza Minería hacerse con el negocio español de Lundin, que articulaba a través de las filiales Río Narcea Nickel –dedicada a la exploración--, Río Narcea Recursos –para la explotación-- y Río Narcea Corporativa, que ejercía de cabecera del grupo. Empresas y derechos mineros quedan ahora bajo el manto de la división minera de Sacyr.

Exploraciones

La constructora ya había llegado a un acuerdo con la empresa canadiense en 2015 para formar una join venture para desarroyar proyectos en Andalucía, concretamente, exploraciones en 1.120 kilómetros cuadrados de superficie en los dominios Ossa Morena y Faja Pirítica Ibérica.

El nuevo escenario también afecta a Galicia, pues Río Narcea Nickel tiene solicitados varios permisos de investigación en una amplia área entre Santiago y Arzúa que todavía no están resueltos. Según el censo minero de la Cámara Oficial de Minería de Galicia, abarcarían tres proyectos para explorar la presencia de oro, plata, níquel y afines, que sumarían en conjunto más de 320 cuadrículas mineras (cada cuadrícula equivale a una extensión de 100 hectáreas).

En explotación

El activo más importante que obtiene Sacyr es la explotación de Aguablanca en Monesterio (Badajoz). Lundin había anunciado este año la paralización del proyecto y un ERE para sus 163 empleados directos. El yacimiento de níquel y cobre perdió interés para la multinacional por la caída en los precios de los metales, que a su juicio habían inviable la extracción del subsuelo, después de finalizar la explotación a cielo abierto.
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