El CEO de Alcoa, Roy Harvey, al lado de una imagen de las protestas de la plantilla de Alcoa en San Cibrao

Roy Harvey, CEO de Alcoa: de 'crecer' en San Cibrao a cerrar la planta

La plantilla de San Cibrao pide la intervención directa de Roy Harvey, el presidente de Alcoa, en la crisis de A Mariña, donde ascendió como directivo

La crisis de la planta de aluminio primario de San Cibrao, que mantiene en vilo a la comarca de A Mariña lucense y a Galicia entera por las repercusiones sociales y económicas que entrañaría su cierre, encierra una curiosa paradoja. Roy Harvey, actual presidente y CEO del grupo aluminero a nivel mundial, el hombre que defiende ante los mercados que la factoría de Cervo no es productiva en estos momentos debido al alto coste de la energía y a las pérdidas que acumula, ascendió dentro del grupo precisamente al frente de este activo. Así lo recordó este lunes el presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, quien ha ofrecido "paz social" a la empresa si esta accede, de nuevo, a sentarse a negociar "de verdad" la venta de la fábrica y levanta el despido colectivo que tiene en marcha y que afecta a 524 trabajadores de forma directa.

Zan ha instado tanto a la Xunta como al Gobierno central, representado en el Ministerio de Industria de Reyes Maroto, a dirigirse directamente a Harvey. "Tiene que sentarse a negociar y, si no, que intervengan la empresa", zanjó el sindicalista. Pero, ¿por qué la plantilla posa la mirada, directamente, en el CEO del grupo a nivel mundial? Pues porque, aunque ahora a miles de kilómetros, el pasado del directivo del gigante de Pittsburgh, lo une a A Mariña lucense. "Fue jefe de la planta de aluminio y tiene bastante conocimiento de la fábrica, por lo que es la persona indicada para coger esta negociación", explica la parte social. 

Intervino en las últimas negociaciones

En realidad, y en base a lo que transmiten a Economía Digital Galicia fuentes conocedoras de las negociaciones, Harvey no ha sido ajeno en estos últimos meses a la situación de San Cibrao. Desde que comenzó la crisis de la última factoría de aluminio primario en España, han sido varios los interlocutores de Alcoa con la administración pública. Las negociaciones fueron lideradas en un primer momento por Álvaro Dorado, el presidente de Alcoa España, pero luego fue el propio Harvey, el primer ejecutivo del grupo, quien cogió las riendas.  

El directivo intervino en el tramo final de las negociaciones que se mantuvieron el pasado mes de septiembre entre Alcoa, Liberty House, la filial de GFG Alliance, el grupo británico que pretende la factoría lucense, y el propio Gobierno estatal. Harvey mantuvo varios encuentros por videoconferencia tanto con los negociadores del Ejecutivo central como con los de la Xunta, así como con las ministras de Industria y Transición Ecológica, Reyes Maroto y Teresa Ribera. Su entrada en escena coincidió con el momento en el que la administración pública puso sobre la mesa la posibilidad de que fuese la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) quien se hiciese con la planta de aluminio. Una vía, por cierto, que vuelve a cobrar fuerza después de que la semana pasada el auto de medidas cautelares del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) trastocase los planes de Alcoa, al obligarla a mantener activas las cubas de la planta de Lugo hasta que no se resuelva el proceso de impugnación del despido colectivo y se dicte sentencia firme.

Reunión de la Mesa de Alcoa

En el escenario actual, con la posibilidad de que el ERE en marcha en San Cibrao sea considerado nulo, tanto la administración central como la autonómica y los sindicatos aprietan a la compañía para que vuelva a sentarse a negociar. Por lo pronto, el Ministerio de Industria "acaba de convocar" una nueva reunión de la Mesa Multilateral de Alcoa que tendrá lugar la semana que viene. El hecho de que, legalmente, Alcoa no pueda parar las cubas de electrolisis puede convertirse en una pieza clave en todo este proceso que obligue a la multinacional a, de nuevo, sentarse a negociar una solución para A Mariña. Al fin y al cabo, durante varios meses ha asegurado que el mantenimiento activo de las cubas le genera unas pérdidas de un millón a la semana.

A la vista de lo acaecido en las últimas semanas no es descabellado pensar que, de nuevo, Harvey tendrá que negociar sobre el futuro de la planta con la que comenzó su ascenso fulgurante en Alcoa, el tercer productor mundial de aluminio, solo por detrás de Rio Tinto y Rusal. 

Un curriculum con pasado español

El propio curriculum de Harvey contenido en la web de Alcoa recoge su paso por Galicia. "En 2007 se convirtió en director de la planta de fundición de San Cibrao en España y un año después fue nombrado director de Finanzas e Integración Comercial del grupo en Europa", reza su historia laboral.

Con 45 años, Harvey asumió el cargo de director ejecutivo de Alcoa en noviembre de 2016 y un año después fue nombrado, también, presidente. El directivo, con un sueldo anual que ronda los 10 millones de dólares, se incorporó al gigante del aluminio en 2002 como analista empresarial. Habría luego de trasladarse a Brasil, como gerente de la función de Sao Luis. En 2007 se convirtió en director de la planta de San Cibrao. Bien considerado dentro de la empresa desde sus inicios, es a partir de ese momento cuando comienza una trayectoria en ascenso dentro de la cúpula del grupo que lo ha llevado a ser su primer ejecutivo.

Cuentan quienes trataron con él en su etapa lucense que, aunque corta, el directivo guarda un buen recuerdo. Harvey, que habla un castellano fluido, llegó a vivir en Lugo junto con su familia. Esas mismas voces comentan que, a lo largo de los años, el directivo ha vuelto a visitar San Cibrao en alguna que otra ocasión pues guarda un buen recuerdo de su paso de su periplo lucense. "Mucha gente cree que la situación que vive ahora la planta no le hace gracia", conceden.

De Lugo a Avilés

Lo cierto es que, hace poco menos de dos años, Harvey también tuvo que negociar el futuro de una factoría de Alcoa en España que conocía bien: la de Avilés, que el grupo quería cerrar junto con la de A Coruña pero que acabó vendiendo al fondo suizo Parter (que a su vez traspasó la mayoría accionarial a Grupo Industrial Riesgo en un polémico proceso que también ha acabado en los juzgados). De hecho, en noviembre de 2018, a punto de expirar el plazo de negociación de los despidos colectivos que pesaban sobre ambas plantas, la ministra Maroto anunció un viaje relámpago a Estados Unidos, concretamente a Pittsburgh, para reunirse "con la dirección de la empresa" y tratar de desbloquear la situación. Lo logró, ya que ambas plantas continuaron abiertas, si bien, el resultado, a tenor de la situación actual y de las denuncias de los trabajadores, no fue el esperado.

En 2008, los medios asturianos daban la noticia de que, el por aquel entonces presidente de Alcoa para Europa, Marcos Ramos, había informado a las plantas del grupo en el norte de España de la implementación de importantes cambios en las estructuras directivas. En Avilés se anunció la llegada a la factoría de Roy Harvey, "un directivo procedente de San Cibrao (Lugo), que fue jefe de aquel complejo" y que pasaría a encargarse de un departamento de nueva creación, el de asuntos financieros. Rubén Bartolomé, quien era presidente de la planta asturiana, marcharía a Lugo a cubrir el hueco dejado por Harvey. Ascendido luego a presidente de Alcoa España, Bartolomé abandonaría el grupo el pasado año, pasando a ocupar su puesto Álvaro Dorado.

Así las cosas, y si, como todo parece indicar, las negociaciones de retoman, habrá que ver si el directivo que una vez llevó directamente las riendas de la factoría de San Cibrao, favorece ahora una solución que evite el cierre de la planta.

Un artículo de C. Díaz Pardo

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