Rosalía Mera, la empresaria que no quiso ser 'la ex de...'

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“En mi caso, si no nos hubiéramos separado, estoy segura de que mi vida hubiera sido la que estaba más o menos determinada”, dijo en una entrevista

Rosalía Mera / EFE

16 de agosto de 2013 (20:21 CET)

Ella dio las primeras puntadas a ese proyecto que hoy es Inditex. Puso corazón y vida al alcance del que es, de largo, el hombre más rico de España. Pero ya hacía tiempo que Rosalía Mera Goynechea (A Coruña, 1944-2013) se dedicaba a hilvanar grandes proyectos sociales no sin cierto riesgo. Lo hizo siempre con la tenacidad de quien ha ganado grandes batallas, tanto personales como empresariales.

La hoja de servicios de la mujer más adinerada de España y que se convirtió en una de las primeras fortunas del mundo según Forbes ocupa poco más de un folio. Empresaria y diplomada en Magisterio. Sí, Rosalía Mera tiene un curriculum oficial. Breve, como si pasara de puntillas por la vida, el escrito semeja un intento de armar de mimbres biográficos esa cesta de discreción que tan bien ha sabido llevar. En su caso, muy al contrario que en el de su ex marido, Amancio Ortega, historia y leyenda sí lograron ponerse de acuerdo.

Declaración de intenciones

La única vez que accedió a hablar de quien durante veinte años fue su esposo fue a preguntas de las revista Capital: “Si no se hubiera roto nuestro matrimonio, yo hubiera sido la mujer de...”. Ese es el mensaje. Toda una declaración de intenciones sobre el papel de la mujer en la sociedad, con su ejemplo como uno entre cientos, miles de casos en los que el rol femenino siempre se esconde, entre sombras de discriminación, detrás de un marido.

“A las mujeres se nos coloca a menudo al servicio de los proyectos de otros, sin vérsenos en uno compartido. Pasa incluso cuando nos referimos a la casa de alguien, que suele ser la de fulano de tal... La mujer estuvo tiempo, y no hace tanto, sin poder comprar un coche, sin sacar dinero del banco o sin presentarse al carné de conducir, si no tenía permiso. Así hubo tanto talento desperdiciado”. Rosalía se soltó, y desde el mirador de la generalidad, se sumergió en su propia relación pasada. “En mi caso, si no nos hubiéramos separado, estoy segura de que mi vida hubiera sido la que estaba más o menos determinada. Porque los veinte años de trabajo ya hecho no se habían traducido en ninguna visibilidad ni en ningún éxito personal”.

El eco de Rosalía

Cierta amargura se desprendía de sus palabras, quizá más próximas al lamento del incomprendido, que aún hoy tienen un eco formidable en esa caja de resonancia que es la central de Inditex en Sabón (Arteixo).

Todo lo que hiciese Rosalía, explican los más allegados, era relevante para Amancio Ortega. Y no se refieren sólo a sus inversiones o al desafuero vital que acompañaba a una mujer que prefería rodearse de intelectuales antes que de banqueros o empresarios, que conservaba el círculo de amistades de siempre y que frecuentaba tascas en vez de restaurantes.

Como una sima, la cartografía vital de la accionista de la multinacional textil dibuja un precipicio allá por abril de 1986, poco después de su separación de Ortega. Como si nada hubiese sucedido hasta esa fecha. El antes y el después. Porque ese es el año de su salida efectiva del día a día de Inditex y todo lo que le rodeaba, aunque no fue hasta junio de 2004 cuando dejó el consejo de administración. También fue el año de la creación de la Fundación Paideia, hoy en día Paideia Galiza, su eje vital desde entonces y brazo activo de sus inversiones en todo lo relacionado con el mundo de la discapacidad. Un guiño al niño de sus ojos, el menor de sus dos hijos, Marcos. Pasión y vida, otra vez.

Salida a Bolsa de Inditex

Desde entonces, y tras la salida a Bolsa de la compañía textil, Rosalía Mera, que atesora una fortuna de 4.700 millones de euros, multiplicó sus dedicaciones al mismo tiempo que sus inversiones en los proyectos más dispares. Un viaje para el que nunca ha cambiado de bártulos: el compromiso, tanto social como los más desfavorecidos, como innovador, con los más arriesgados.

Desde espacios para la producción de jóvenes creadores hasta sociedades biotecnológicas, de patentes de cultivos y de identificación y custodia de neonatos en hospitales, hasta productoras como Continental o Milou Films... Personalmente dirigía y promovía, a través del Centro de Iniciativas Empresariales Mans, un vivero de empresas que se extiende a través de 3.500 metros cuadrados de superficie en las inmediaciones de A Coruña, destinado principalmente a la producción musical y audiovisual.

*Texto extraído del libro 'Señores de Galicia', de Julián Rodríguez, periodista y delegado en Galicia de Economía Digital
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