Rodríguez Cebrián comienza a liquidar el grupo que creó tras dejar Inditex

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El sobrino político de Ortega, ex director general de la multinacional, da por extinguidas dos filiales de Saona, uno de sus brazos inversores

Rodriguez Cebrián, en una foto de archivo, entre la mujer y la hija de Amancio Ortega

17 de diciembre de 2012 (21:02 CET)

Lejos de Inditex hace frío. Juan Carlos Rodríguez Cebrián, sobrino político de Amancio Ortega y ex director general de la compañía textil, comienza a contar por liquidaciones las operaciones empresariales del grupo que impulsó tras dejar Arteixo. Saona, uno de los brazos inversores del marido de Dolores Ortega Renedo, del que la sobrina del fundador de Inditex también es accionista, ha procedido a liquidar dos de sus filiales, que se suman a otras ventas de sociedades a pérdidas y desinversiones que ha llevado a cabo durante el último año.

Ahora le ha tocado el turno a Bekia Energy y a Nortghal, dos sociedades ajenas por completo al entorno empresarial de Rodríguez Cebrián, pero que en su día se convirtieron de la mano de su accionista único en oportunidades de negocio. Los años han demostrado que no ha sido así. En el caso de Bekia Energy, el sobrino político de Ortega ha procedido a inscribir su disolución en el Registro Mercantil de A Coruña. La firma, constituida en 2007 con un capital de cerca de dos millones de euros, se perfiló como el puente de lanza de Cebrián en el negocio de la energía.

De hecho, a través de Bekia, el empresario controlaba otras firmas del sector, que también corrieron una suerte similar. Ya en marzo de 2011 se procedió a la liquidación y disolución de la sociedad limitada Inxenios Sostibles, de la que Bekia poseía una participación del 35% y en el mes de mayo de ese mismo año se vendió la participación que poseía en la sociedad anónima Clean and Green Energy Investment, según apunta la propia compañía.

Números rojos de 13,9 millones

El goteo de extinciones de sociedades es constante para el grupo. La pasada semana se notificada la liquidación de otra filial de Inversiones Saona. En este caso se trata de Northgal, una sociedad creada en 2005 que aspiraba a hacerse un hueco en el mundo de la comunicación. En concreto, Northgal, que apenas generó actividad, tenía por objeto social “la prestación de toda clase de servicios de radiodifusión y la realización, producción, difusión, exhibición y explotación de todo tipo de películas y documentales”.

Junto a firmas como Aguieira de Inversiones, Saona (la matriz de Northgal y Bekia) acusa la crisis al declarar unas pérdidas de 13,9 millones de euros en 2011, según la memoria de la compañía. Esta firma es una de las más capitalizadas del tándem Rodríguez Cebrián-Renedo, con unos activos totales de 43,2 millones de euros en 2011, con un acusado retroceso sobre los 61,9 millones que había declarado en 2010.

Venta a pérdida del Modelo


Entre las desinversiones más destacables, y a la vez ruinosas, de Saona se encuentra la firmada el 14 de septiembre de 2011, cuando vendió a sus socios su participación del 20% en el Sanatorio Quirúrgico Modelo, un hospital emblemático en A Coruña. El precio de la venta de dicho paquete se fijó en 12,5 millones euros, que generó una pérdida de 845.931 euros frente a lo invertido por Rodríguez Cebrián en su día, según declara la compañía. Por el contrario, en dicho ejercicio Saona apenas recibió 135.000 euros de sus participadas en concepto de dividendo. Un año antes, en 2010, no llegaba a los 19.000 euros lo que generaban sus filiales.

Gran parte de los proyectos inversores de Rodríguez Cebrián se han dado de bruces con la crisis. La primera embestida fue la suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa, en su día el mayor concurso de acreedores de España. El ex director general de Inditex llegó a tener algo más de un 7% de la inmobiliaria a través de Aguieira de Inversiones. El cariz judicial que tomaron los conflictos en el seno de la inmobiliaria presidida por Fernando Martín llevaron a Rodríguez Cebrián a abandonar su consejo, tras negarse a firmar las cuentas. El año pasado, el ex director general de Inditex volvió al máximo órgano de administración de la compañía, una vez superado el concurso de acreedores. La crisis de la catalana Hábitat, con conflicto judicial incluido, también pilló al matrimonio Cebrián-Ortega, al igual que determinadas inversiones en solares que se toparon con trabas urbanísticas en el entorno de A Coruña.
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