Rodman pasará a manos chinas por 80 millones

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El inversor Sam Pa formalizará un anticipo a cuenta del valor final del contrato y sellará el negocio con un pago a plazos

Sam Pa y Manuel Rodríguez, presidente de Rodman

en Vigo, 30 de abril de 2015 (22:51 CET)

El grupo de construcción naval Rodman pasará finalmente a manos chinas por un importe de 80 millones de euros, dejando atrás la cifra inicial de 100 millones que la petrolera China Sonangol estuvo dispuesta a ofrecer en su momento por adquirir los activos industriales de Metalships&Docks, Polyships y Rodman Lusitania, situados en Vigo, Moaña y Valença do Miño (Portugal), respectivamente.

La operación de compraventa de los astilleros no está totalmente sellada y tiene todavía una geometría variable, en el sentido de que el actual propietario y fundador del grupo, Manuel Rodríguez, podría quedarse para sí no con el 5% que se negociaba al principio, sino con el 20% del capital. Esto le permitiría seguir siendo el presidente de la compañía con suficiente peso específico en el órgano de dirección.

El negocio se daba por hecho a últimas horas de ayer, mientras que su anunció oficial podría producirse en los próximos días. Una fuente del sector naval dijo a este medio, que no descartaba que el presidente de Rodman quisiese cerrar la venta precisamente el Día del Trabajo.

Reunión

Fuentes del sector aseguraron que el inversor y presidente de China Sonangol, Sam Pa, o también Sam King, dos de sus numerosos alias, según el departamento del Tesoro de Estados Unidos, se encuentra en Vigo y que ayer permaneció con su equipo en las oficinas centrales del grupo de construcción naval, dando forma a las múltiples aristas que suponen cerrar un trato de esta envergadura.

Si la cifra que se manejaba originalmente de 100 millones de euros para que Rodman pasase a manos chinas – objetivamente desproporcionada teniendo en cuenta que los activos de Hijos de J. Barreras costaron a la petrolera mexicana Pemex apenas 5 millones de euros- el importe del negocio podría haber sufrido una variación porque los actores de las negociaciones han decidido darle una penúltima vuelta de tuerca.

Desembolso

El presidente y fundador del grupo se quedaría con el 20% de la propiedad y no con el 5% como se diseñó inicialmente. El desembolso final pasará a ser, por tanto en este caso, de unos 80 millones de euros. Las negociaciones han vuelto a recuperar la opción de incluir Rodman Lusitania, descartada durante una fase de las conversaciones por los problemas que suscitó con el Gobierno luso y los posibles incumplimientos del plan industrial que estaba comprometido.

Una vez pasadas las dos fases de las preparatorias cartas de intenciones de compraventa y de los análisis sobre la situación financiera del grupo, así como de los escollos jurídicos y tributarios de la operación, el financiero Sam Pa ya habría depositado como señal una cifra cercana a los 4 millones de euros para dar carta de naturaleza al negocio con Rodman.

Escalonado

El pago, además, sería fraccionado, reservándose el actual dueño el dominio sobre los activos industriales, hasta ceder progresivamente, previo desembolso escalonado, el ulterior control hasta el 80% de la propiedad. Esta operación no difiere mucho de los habituales contratos de compraventa de menor cuantía, en los que el comprador interesado entrega una cantidad a cuenta para reservarse la compra, bajo pena de perder el anticipo si finalmente no ejerciese esta opción.

Los vínculos entre China Sonangol y Rodman se remontan a unos meses atrás. Fruto de estas conversaciones, se alumbró un primer contrato por valor de 25 millones de euros, del que se habría anticipado por parte asiática un importe de 7 millones, para construir 40 patrulleras medianas y 10 catamaranes. Rodman es un especialista naval con prestigio internacional en este campo.

Más promesas

A este primer pedido, China Sonangol sumaría, en teoría, otros encargos incluso de mayor tonelaje económico, destinados a empresas públicas de Indonesa y de Angola, esta última principal base de operaciones del inversor asiático. El indescifrable Sam Pa es de origen chino, reside en Angola y tiene pasaportes chino y británico.

Los proyectos para ambos países se apoyan en las amplias relaciones internacionales que maneja este espectral empresario, calificado por el departamento del Tesoro de Estados Unidos como instigador de la corrupción política en Zimbabwe y relacionado con el tráfico de diamantes en ese país africano. 

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