Roberto Verino da lecciones a Adolfo Domínguez: gana dinero sin salir de España

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La compañía del modisto de Verín mantiene sus ventas y sus resultados a la vez que liquida el préstamo sindicado de 16 millones firmado en 2009 y que le llevó a hipotecar la marca

Roberto Verino junto a una de sus tiendas / EFE

en A Coruña, 29 de noviembre de 2016 (02:05 CET)

Nada de aventuras. Ese parece ser el lema secreto de Roberto Verino, el diseñador ourensano que es vecino de Adolfo Domínguez, con el que incluso comparte ubicación en el mismo polígono industrial, el de San Cibrao das Viñas. Verino, con una estructura más pequeña pero con beneficios sostenidos, da lecciones a compañías como Adolfo Domínguez, actualmente en pérdidas, y su gestión está a años luz de otras como Caramelo o Viriato, ambas en fase de liquidación.

Les une la historia y la moda gallega, en sus orígenes. Nada más. La compañía del modisto de Verín es un claro ejemplo del éxito en busca de un modelo propio, ajustado en cuanto a tamaño, pero sin reducciones de plantilla, apenas deuda financiera, ventas mantenidas y resultados positivos. Frente a las pérdidas de Adolfo Domínguez (12 millones en los seis primeros meses, en línea con los números rojos del año pasado), Roberto Verino Difusión presenta unos beneficios de explotación, cerrados a febrero de este año, que en 2015 alcanzaron el millón de euros. En 2014 se situaban en 1,3 millones. El resultado neto ronda el millón.

Mercado ajustado

Verino mide sus aventuras internacionales. Las justas. Y ese parece ser otro de los secretos de su éxito. A pesar de su presencia en México (Almacenes Liverpool) y en Portugal, con corners en El Corte Inglés, la compañía concentra el fuerte de sus ventas en España. El mercado nacional generó el año pasado 31,2 millones en ventas, de una facturación global que, según las cuentas de la firma textil, se situaron en 33,9 millones. La Unión Europea aportó tan solo 1,6 millones de ingresos, mientras que en el resto del mundo apenas rozó el millón de euros.

Lo más llamativo de la gestión de Roberto Verino, en contraste con otras firmas textiles, es su nulo endeudamiento, sin recurrir a la venta de activos para rebajarlo. De los 8,8 millones que debía al cierre de 2014, tanto a corto como a largo plazo, la compañía situó su pasivo bancario al finalizar 2015 en unos 2,7 millones, sin prácticamente deuda a corto.

Saneamiento

Roberto Verino parece culminar así un saneamiento que otros acaban de empezar, como es el caso de Adolfo Domínguez. La compañía había formalizado un crédito sindicado en 2009, y reestructuró su deuda financiera. Fueron un total de 16 millones de euros de préstamo, liderado por la entonces Caixanova. Desde entonces y hasta el año pasado, pesaba una hipoteca sobre la marca Roberto Verino, valorada en 13,9 millones de euros.

La hipoteca había sido constituida como contragarantía al aval otorgado por el Igape, que había comprometido su respaldo al 70% del principal del préstamo sindicado. El saldo de ese préstamo, a febrero del año pasado, se situaba en 3,9 millones.

También cierres

Roberto Verino mantiene empleo, situado desde el año pasado en los 416 trabajadores, tanto fijos como temporales, y también ha acometido cierres de establecimientos como complemento a su saneamiento, sobre todo en España, su mercado natural. De hecho, durante el año pasado cerró las tiendas de Murcia, Pozuelo y Príncipe, en Vigo. Un año antes habían sido las de Madrid (Arturo Soria) y Santiago (Fontiñas).
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