Reyal Urbis pide a sus acreedores que den por perdidos 2.800 millones

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Ültima encrucijada

El presidente de Reyal Urbis | EFE

desde Madrid, 14 de febrero de 2015 (00:00 CET)

Sobre la bocina. En el último minuto, agotando el plazo, ha presentado la inmobiliaria Reyal Urbis la propuesta de convenio de acreedores ante el juzgado 6 de lo Mercantil de Madrid, para, una vez sea admitida a trámite, tratar de que sus acreedores la acepten en el plazo de un mes.

De no haberlo hecho, la promotora presidida por Rafael Santamaría hubiera entrado directamente en liquidación, la vía en la que se adentrará dentro de un mes si esa propuesta no cuenta con el suficiente respaldo.

Quita

Básicamente, la inmobiliaria plantea lo ya sabido. Que ni de lejos puede hacer frente a un pasivo de casi 4.000 millones de euros, y que, por tanto, necesita una quita de consideración. La fija en el 80% y solo para los acreedores financieros, que suman un pasivo de unos 3.500 millones. Las más de 20 entidades financieras (8 extranjeras) y la Sareb, el banco malo ahora presidido por Jaime Echegoyen tras sustituir a Belén Romana.

De aceptar, el agujero –aunque amortiguado por las provisiones en el caso de los bancos o de las rebajas con las que Sareb compró esos 700 millones de deuda nominal– sería muy considerable. Unos 2.800 millones de euros que definitivamente deberían dar por fallidos.

Hacienda cobraría a largo plazo

En esa quita no entraría la Hacienda Pública. En este caso, Reyal Urbis lo que pretende es abonar esos más de 400 millones de euros que adeuda en su totalidad, sin quita alguna, y hacerlo a muy largo plazo.

A partir de aquí, los acreedores deben empezar a hacer sus cuentas. Cada uno las suyas, en función de lo que deben y de lo que tienen provisionado, para ver qué es lo que más les puede interesar.

Teniendo en cuenta esa horquilla de provisiones aportadas ante minusvalías latentes, en una media del 55% sobre el valor nominal de la deuda, estaríamos hablando de que han aportado algo más de 1.700 millones de euros, con lo que restarían unos 1.000 millones hasta cubrir el total de fallidos, caso de aceptar la quita propuesta.

Agujero de 200 millones para Sareb

Cojamos el caso del principal acreedor de Reyal Urbis. La Sareb, el banco malo que asumió una deuda por un valor nominal de unos 700 millones de euros de los créditos de las entidades nacionalizadas o que recibieron ayudas públicas (Bankia y Novagalicia, principalmente).

Como parte de las pérdidas fueron cubiertas por esas entidades, en torno al 50%, Sareb solo se apuntó un valor neto por esos activos de unos 350 millones de euros. Al ser la quita del 80% sobre el nominal de la deuda –unos 560 millones–, esos 200 millones de euros diferencia serían los que el banco malo tendría que apuntarse como pérdidas.

Sorteo para adjudicar activos

El resto de entidades –con Santander al frente, con esos 480 millones que le adeuda Reyal Urbis– se repartirían los restantes 800 millones de pérdidas que esa quita supondría.

Los aproximadamente 700 millones no afectados por la quita serían canjeados en operaciones de dación en pago, mediante una forma un tanto peculiar, la del sorteo para adjudicar los activos.

Reyal Urbis, una empresa de 750 millones

De esta manera, a cualquier acreedor le puede tocar cualquier cosa. Suelos, plazas de garaje, locales comerciales, con mayor facilidad para hacer el reparto, o los 8 hoteles, 6 edificios de oficinas, un par de centros comerciales y varias naves industriales, cuya transmisión debe hacerse como un todo por su difícil partición.

Como el conjunto de estos activos están valorados en algo menos de 1.500 millones (1.000 millones los terrenos, unos 130 las plazas de garaje y unos 370 millones los activos patrimoniales en renta), Reyal Urbis se quedaría con bienes valorados en unos 750 millones para proseguir con la actividad y generar rentas e ingresos, para cumplir con el compromiso de pagar los 500 millones que adeuda a la Agencia Tributaria, Seguridad Social, comunidades autónomas y ayuntamientos.

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