Antonio Vidal Pego, el considerado 'cerebro' de Vidal Armadores

Revuelta indígena en Chiapas contra el armador 'pirata' gallego

Vidal Pego, a través de su filial Inversiones Renovables Mexicanas, se enfrenta a varios colectivos que frenan la construcción de una central hidráulica

El Viarsa 1 protagonizó en 2003 la mayor persecución por pesca ilegal de la historia. Tres semanas tardaron las patrulleras de Sudáfrica, Australia y Reino Unido en dar caza al pesquero ligado a la controvertida firma ribeirense Vidal Armadores y sobre el que pesaba la acusación de pescar merluza negra en aguas protegidas. La operación cortó el paso al denominado clan de los Coyos hasta el punto de que seis de sus miembros llegaron a ser enviados a prisión provisional. Pero una vez asimilado el golpe a su negocio pesquero, los Vidal decidieron embarcarse en una aventura energética. Pujaron en el concurso eólico del bipartito, en el de 2010 se adjudicaron la construcción de tres parques eólicos y decidieron ampliar su actividad hasta Cantabria e incluso México. Pero su incursión en este nuevo sector se ha visto salpicada por numerosos episodios de marejada. Su último contratiempo, el que brota de uno de sus proyectos más ambiciosos en México: la construcción de la central hidroeléctrica Chespal, de 30 megavatios, en el Estado de Chiapas.

Su entrada en funcionamiento estaba prevista para finales del año 2016, pero la oposición de los grupos indígenas locales ha obligado a retrasar los planes. Las movilizaciones de los indígenas Mam de la Sierra Madre de Chiapas y otros grupos locales han obligado a poner en lista de espera la construcción de esta y otras seis centrales hidroeléctricas en el estado mexicano. El bloqueo a la construcción de estas instalaciones deja en el aire una de las dos patas de Antonio Vidal y sus hijos Ángel y Manuel Antonio Vidal Pego en su incursión en México. A través de la firma Inversiones Renovables Mexicanas -perteneciente al holding Viarsa Energía-, el clan de Ribeira opera también en el Estado de Chiapas un parque eólico (Arriaga), con 16 aerogeneradores y una potencia instalada de 28,8 megavatios.

Aspas y turbinas en Galicia

México es el principal mercado energético para el holding familiar, que, no obstante, despliega una red de aerogeneradores y presas en el norte de España. A través de su firma PDR Green Power, los Vidal llegaron a explotar dos parques eólicos en la comarca del Barbanza. Se trata de las instalaciones de Porto do Son y de A Pobra do Caramiñal, dotado cada uno con una potencia de 3 MW. De este último se desprendió en septiembre de 2017, pasando a manos de Elec Coal, del Grupo Villar Mir.

A través de su holding, los Vidal también operan la central hidroeléctrica de Salto do Gaxate, en el ayuntamiento pontevedrés de A Lama, que cuenta con 2 MW de potencia y la central hidroléctrica de Río Frío, en Cantabria.

¿La última batalla de Antonio Vidal Pego?

Antonio Vidal Pego, hijo de Tucho el Coyo, y el considerado cerebro del clan, se ha ido desprendiendo poco a poco del negocio eólico, en el que ahora resisten el patriarca de la familia y su hermano Ángel. Tras abandonar su puesto como presidente de PDR Green Power y de Viarsa Energía, Vidal Pego solo figura oficialmente al frente de una sociedad. Se trata de Nieblagen, una compañía casi fantasma. La firma se presentó al concurso eólico de la Xunta del año 2010 con un plan industrial en el que solicitaba la adjudicación de 171 MW. Prometía inversiones de 14,3 millones de euros y la creación de más de 250 empleos. Sin embargo, su proyecto nunca llegó a ver la luz.

La Xunta le adjudicó la construcción de un parque eólico de 3 MW en la localidad de O Vicedo, que no llegó a levantarse. Sus últimas cuentas anuales no reflejan la entrada de ningún tipo de ingreso y un patrimonio neto negativo de más de 20.000 euros. Pero su presencia en los boletines oficiales sigue dando coletazos aún en este 2019. Y es que la Xunta de Galicia resolvió el pasado viernes en favor de la empresa el litigio que mantenía con el propietario de estos terrenos de O Vicedo a cuenta de las expropiaciones. Una victoria pírrica.

 

Un artículo de Javier G. Casco

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