Antoni Brufau, presidente de Repsol, con Isidro Fainé, expresidente de Gas Natural. Ambos han tenido un papel importante en la venta del 20% de Gas Natural a CVC. EFE/Kiko Huesca

Repsol escucha pero… ¿negocia por Gas Natural?

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La inversión de Repsol en Gas Natural rinde el -17,5% año sobre año

Ismael García Villarejo

Antoni Brufau, presidente de Repsol, con Isidro Fainé, expresidente de Gas Natural. Ambos han tenido un papel importante en la venta del 20% de Gas Natural a CVC. EFE/Kiko Huesca

en Madrid, 23 de enero de 2018 (05:00 CET)

En el mundo sin petróleo para el que ya se prepara Repsol, ¿qué encaje tiene Gas Natural? ¿Cuál es el papel de la gasista en una estrategia que convertirá a la todavía petrolera en una compañía multiservicios y especializada en la movilidad de las personas? Sobre el papel, la Repsol que heredarán nuestros nietos no sólo se desarrollará en una sociedad sin crudo. También escaseará el resto de los combustibles fósiles.

A largo plazo, el paradigma pone asimismo en riesgo el actual modelo de Gas Natural. El divorcio se da por hecho entre ambas IBEX pero no por esa controversia. La separación ni será ni pronto ni tarde, sino justamente cuando Repsol se lo proponga. La diferencia respecto a otras ocasiones es que parece depender de ella misma. Y desde luego, por ahora, no ha apretado el botón de venta.

El escenario alternativo que cobra fuerza es que se arme una oferta conjunta por las acciones de Repsol y La Caixa en Gas Natural

Ni mandato ni banco

Josu Jon Imaz ni tiene mandato por parte de su consejo, ni ha contratado banco ni asesores. Desde un punto de vista inconmovible, escucha a todo aquel hipotético comprador que, con solvencia, presente una oferta. Lo hizo CVC –llamó a la puerta— y así lo tuvo que reconocer la firma al regulador bursátil español (CNMV).

Ahora analiza esa oferta; pero no negocia. La próxima semana se reúne el consejo de Repsol. Entonces, quizá, sepamos la intensidad de ese examen y si CVC tiene armas suficientes como para tentar a Repsol. Las empresas suelen desinvertir por desesperación o por considerar que su dinero tendrá más sentido en otros lugares –logran retornos financieros mayores—.

También lo hacen para aterrizar nuevas estrategias sin recurrir a deuda (o como mínimo no a mucha). Repsol está en el segundo y tercer grupo. Además, cruza un momento tranquilo –cuando se supone que se hacen las cosas—. Quizá espera algo más de sus acciones en Gas Natural. ¿Rinden a buen ritmo?

Isidro Fainé prevé destinar el 70% de los beneficios a retribuir con dividendo al accionista de Gas Natural

El freno puesto

La energética de Isidro Fainé prevé destinar, también durante 2018, el 70% de los beneficios a retribuir al accionista. Según su último plan de dividendos, aprobado en 2016, para este ejercicio se espera una paga extra de un euro por acción. Las últimas cifras disponibles –hasta el 30 de septiembre de 2017— indican que Repsol generó 160 millones de beneficio neto gracias a Gas Natural. Hasta septiembre de 2016, se justificaron por el mismo concepto unos 275 millones.

Parte del retroceso se explica por la reducción en un -10% del peso de Repsol en Gas Natural. Pero a perímetro comparable, la firma de Imaz dejó de inscribir unos 32 millones en esa misma línea de la cuenta de resultados. Traducimos: la inversión de Repsol en Gas Natural rinde el -17,5%, según cálculos de Economía Digital tomando datos públicos, título por título y de un año para el otro.

El escenario alternativo

Si la tendencia se consolida, será más sencillo para los accionistas de Repsol dar mandato de venta a Imaz. La presión de los recién llegados fondos a Gas Natural por maximizar el beneficio podría frenar la situación de caída. Si Repsol decide vender, perdería presencia indirecta en el terreno de las nuevas energías. Por tanto, si Imaz pide permiso para desinvertir, también lo hará para comprar.

Sólo cuando todos estos conceptos estén claros en el núcleo de Repsol se apretará el botón rojo. El escenario alternativo que cobra fuerza en la rumorología de mercado es que se arme una oferta conjunta por las acciones de Repsol y La Caixa. Sería la cuadratura del círculo. El banco catalán podría centrarse en su nueva apuesta industrial: la gestión del agua.

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