Repsol, Cepsa y Galp se pasan a la gasolina 'low cost' arrastradas por las marcas blancas gallegas

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Media docena de pequeñas empresas independientes aprovechan su oportunidad en un mercado que consume 42 millones de litros menos al mes que en 2008

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, y una estación de servicio de Galp

en Vigo, 09 de febrero de 2015 (00:01 CET)

Pequeñas empresas independientes gallegas están imponiendo la ley del más débil a las principales dominadoras del sector en Galicia. Repsol, con el 42% del mercado; Cepsa, con el 18%, y Galp, con el 8%, (la marca portuguesa sustituye a BP en la comunidad gallega como tercera distribuidora frente al resto de España) están bajando los precios paulatinamente hasta rozar el euro por litro, según datos del Ministerio de Industria. Es algo insólito en Galicia. Empujadas por las marcas blancas gallegas, que con un puñado de gasolineras situadas en zonas estratégicas, han logrado que se rompa la invisible barrera de cristal que impedía vender carburantes por debajo del mágico euro el litro.

Entidades independientes como Ortegal Oil, Combustibles Río Eume, E. S. Cortiñán, E. S. Coirós, Low Cost O Corgo y Agro do Forno, se sitúan en el podium de la coyuntural y vertiginosa carrera descendente de los precios de los carburantes en Galicia. A margen de momentos puntuales durante mediados de enero, en los que incluso estas marcas blancas situaron el precio del litro de gasóleo común por debajo del umbral psicológico de 1 euro, el litro (llegó a situarse en 0,99 euros), su promedio actual, a finales de enero y principios de febrero, se ha situado, en el caso de la gasolina 95, en un coste de salida al público que oscila entre 1,08 y 1,10 euros el litro.

Lideran el top-ten

De las diez primeras gasolineras con combustibles más baratos que se distribuyen en Galicia, seis son marcas blancas gallegas, y las otras dos son abanderadas de Alcampo y Eroski. Las dos últimas posiciones del top-ten las ocupan, indistintamente, Repsol y Cepsa. Presentan idénticos precios el público de 1,11 euros por litro, en este caso de gasolina 95 sin plomo. Pero sólo registran estos valores en dos de sus gasolineras de A Coruña. En Lugo, los precios más bajos de ambas compañías se sitúan en los 1,14 y 1,16, intermediados por los que ofrece Galp, la marca portuguesa, que se coloca en una oportuna tercera pieza del sándwich de las multinacionales en Galicia, con un precio de 1,15 euros por litro. En Ourense y Pontevedra se repite el mismo esquema.

Tradicionalmente, la gasolina y el gasóleo de mayor consumo tienen precios sensiblemente más elevados en Galicia que en el resto de España, excluida Baleares, donde se repite el mismo esquema de precios altos. En Galicia, la medalla de oro a los valores más bajos se la llevan habitualmente las gasolineras de Alcampo, con la única variación de que pueden ser las estaciones de servicio de esta marca de gran distribución localizadas en Vigo o en Ferrol. Cada vez con mayor frecuencia se están agregando a este listado de surtidores low cost las gasolineras de Eroski, arrastradas por las marcas independientes y por su propia competidora directa.

Reajuste de precios

Por su parte, las grandes multinacionales se situaban hasta ahora a una aparente y calculada indiferencia respecto a los pequeños suministradores, resistiéndose a bajar sus precios incluso en un momento en el que el valor del crudo ha ido cayendo en todos los mercados internacionales. Como hay pocas cosas que enamoren más a un conductor que comprar combustible a bajo precio, las grandes multinacionales han tenido que dejar de ponerse de perfil. De ahí que hayan venido haciendo esta traslación de precios, sin prisa pero sin pausa, desde hace al menos cuatro meses.

Sólo una tormenta perfecta en el seno de la todopoderosa industria petrolífera podría haber removido de su zona de confort a las grandes distribuidoras de carburantes en Galicia. Y está ocurriendo esa tormenta desde hace unos meses, en los que se está rompiendo así el arraigado inmovilismo de las mayores compañías. ¿Por qué y cómo está sucediendo? Entre otros factores, la simplificación administrativa para lograr una licencia de apertura y explotación de una gasolinera en territorio de la comunidad gallega, derivada de la normativa nacional, con origen, a su vez, en la transposición de normativa comunitaria, ha venido a desatascar el oligopolio de tres marcas.

Reducción sustancial

Pero reducir el mérito de los precios-suelo de los carburantes al efecto combinado de la labor administrativa y legal de la Xuna y de la propia llegada de nuevas marcas blancas, sería desacertado. Según datos de Cores, (Ministerio de Industria), si en el mes de diciembre de 2014, el gasto en Galicia de gasolina 95 fue de 16,3 millones de litros, y de 104 millones de litros de gasóleo A, en el mismo mes de 2013, los consumos registrados fueron, respectivamente, 17,6 y 108 millones. En 2012, fueron de 26 y 131 millones de litros; en 2011, se contabilizaron un total de 21 y 115; en 2010, 22 y 125 millones; en 2009, las cifras fueron de 24 y 130; y en 2008, los consumos fueron de 26 y 136 millones de litros de sin plomo 95 y gasóleo A, respectivamente. Entre 2014 y 2008 hay una diferencia mensual, en detrimento del primero, de 42 millones de litros menos.

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