Una usuaria del transporte público utiliza mascarilla. Foto: Efe

Acusaciones de cártel en el gran contrato de transporte de la Xunta

Monbús y Alsa no compiten entre sí en ninguno de los 29 lotes; la CIG presenta cinco denuncias ante la Mesa por la formación innecesaria de UTEs

Justo después de los meses de más virulencia del coronavirus, la Xunta reactivó la licitación del transporte público por carretera en Galicia, uno de los contratos estrella del año al margen del acopio de material y equipo sanitario realizado por el Gobierno gallego para combatir el Covid-19. Repartido en 29 lotes, la Consellería de Infrestruturas reservó 237,4 millones para el servicio de autobús interurbano durante los próximos diez años, unos contratos por los que pujaron 68 empresas y algunos de los grandes del sector, como Monbús, Alsa, Morán, Vectalia o Rías Baixas.

La mesa de contratación adjudicó los lotes durante el mes de julio en un proceso que continúa sin resolver, pues una veintena de los contratos están recurridos ante el Tribunal Administrativo de Contratación Pública. A las discrepancias entre empresas, se suma la sospecha de un reparto de mercado entre parte de ellas, que se ha formalizado en cinco escritos presentados por la CIG solicitando que se paralice el proceso de adjudicación, que se excluyan ofertas y que se traslade el caso al Consello Galego da Competencia o a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

El sindicato puso como ejemplos de un indicio de prácticas anticompetitivas, es decir, de que hubo empresas que formaron cartel para repartirse las adjudicaciones, que Monbús y Alsa optaron a 14 contratos pero que en ninguno competían entre sí; o que una UTE de siete empresas se presentó para dar un servicio de cinco vehículos, cuatro conductores y cuatro acompañantes.

Los escritos se dirigen a la mesa que preside José Antonio Martínez Varela, vicesecretario de la Consellería de Infrestrutura, y están fechados entre el siete y el 12 de agosto.

Alsa y Monbús, de la mano

En los documentos, el sindicato pone de manifiesto, por ejemplo, que Monbus y Alsa “tienen capacidad para presentar ofertas individualmente” sin necesidad de concurrir en UTEs. Sin embargo, en esta ocasión compitieron de la mano y en alianza con otras empresas para cuatro lotes; en otros nueve contratos, empresas del grupo Monbus compitieron en UTEs o en solitario sin que Alsa se presentara; mientras que el caso contrario, que se presentara Alsa y no Monbús, sucedió solo en un contrato, el de la comarca de Ordes y norte de Santiago.

En ninguno de los 14 servicios a los que optaron compitieron entre sí, según la CIG, mientras que fueron aliadas en cuatro. El sindicato señala que siempre fueron competidores en los concursos de la Xunta y que “nunca presentaron ofertas en UTE”.

La conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, presentó el año pasado la nueva fase del Plan de Transporte Público de Galicia, acompañada del director xeral de Mobilidade, Ignacio Maestro

La conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, presentó el año pasado la nueva fase del Plan de Transporte Público de Galicia, acompañada del director xeral de Mobilidade, Ignacio Maestro 

De aliados a competidores

Otro de los escritos de denuncia, la CIG ve como indicio de un acuerdo colusorio que hay empresas que ofertan conjuntamente por algún lote mientras que son competidoras en otros. Es el caso de los grupos Alsa y Grabanxa que optan juntos al servicio de transporte por carretera en la comarca de Ordes y comarca norte de Santiago, mientras que compiten entre sí en los servicios de Lugo a Santiago de Compostela.

Llama la atención el sindicato respecto a que Autocares Rías Baixas presenta una oferta en solitario para el este de la comarca de Santiago y norte de la comarca del Deza, que requiere 23 autobuses, 21 conductores y 19 acompañantes. Sin embargo, opta por ir en UTE con cuatro empresas para un servicio más liviano el de la comarca de O Salnés, con 19 autobuses, 22 conductores y siete acompañantes.

Grandes grupos en alianza 

Un caso similar sucede con Empresa Raúl, que se presenta en solitario para un servicio de 29 vehículos y 27 conductores; pero en UTE de siete empresas para un servicio de 30 vehículos, 27 conductores y 19 acompañantes, dice la CIG.  

El sindicato señala que hay dos contratos en los que se presentan UTEs con más empresas que vehículos requiere el servicio.

Monbus, a pesar de su tamaño, se presenta en alianza con 12 empresas para el servicio del sur de la comarca de Santiago, que requiere de 31 autobuses, 35 conductores y 10 acompañantes. Hace lo mismo en la comarca del Barbanza. En este caso son 10 empresas para 43 autobuses.

Alianzas no justificadas

En sus escritos, el sindicato emite consideraciones similares sobre Grupo Ferrín, Vectalia o Grupo Morán, recordando que los organismos de competencia exigen que se den “condiciones objetivas” para la conformación de UTEs y que estas condiciones “se pueden comprobar a través del establecimiento de sinergias” en la prestación del servicio o de mejoras tecnológicas.

Sin embargo, la central entiende que no hay justificación en gran parte de los lotes, ya que no hay mejora tecnológica conocida ni presenta dificultades la dotación de vehículos y conductores ante el tamaño de algunos grupos que concurren en la alianza, como la propia Monbus. Por ello, pide una investigación de Competencia amparándose en varias resoluciones de estos organismos y en una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de mayo de 2018 en la que determina que “la prueba de una infracción de las normas de adjudicación en contratos públicos puede aportarse no solo mediante pruebas directas, sino también mediante indicios, siempre que estos sean objetivos”.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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