El primer ministro británico, Boris Johnson. EFE/EPA/JULIEN WARNAND

Reino Unido suspende el contrato por el que suspira Navantia-Ferrol

Su Ministerio de Defensa retira temporalmente la licitación de tres buques logísticos ante las presiones para que se construyan en astilleros británicos

Golpe de timón del Gobierno británico. Su Ministerio de Defensa ha anunciado la suspensión temporal del contrato para la construcción de tres buques logísticos para el que Navantia se posicionaba como la gran favorita.

El movimiento, avanzado por Financial Times, se produce en la antesala de las elecciones generales al Parlamento británico, que tendrán lugar el 12 de diciembre, y en medio de la hostilidad de sindicatos y las fuerzas pro-Brexit, que en los últimos meses han mostrado su oposición a que una empresa como extranjera como Navantia se pueda hacer con este macrocontrato valorado en más de 1.000 millones de euros.

Informe en contra de Navantia

La suspensión de la adjudicación se ha conocido después de que el propio Gobierno británico divulgase un informe sobre la industria naval (elaborado por el expresidente de Babcock o el astillero Harland & Wolff, John Parker) en el que se arremete contra el papel de los astilleros extranjeros en la construcción de este tipo de buques.

Y es que mientras que la legislación británica (al igual que la española) obliga a que los buques de guerra contratados sean construidos en territorio nacional, estos buques logísticos para la Royal Navy esquivarían este veto al no ser considerados como embarcaciones de guerra.

El 'aval' de Australia

El informe de John Parker carga contra este último punto con un movimiento que aleja de Navantia uno de los contratos por los que suspira para insuflar carga de trabajo en su astillero de Ferrol, que sigue sin contratos en el horizonte hasta 2022. La compañía pública contaba como aval el hecho de que su proyecto estuviese inspirado en el buque de aprovisionamiento de combate Cantabria, que precisamente tomó como base para adjudicarse los AOR para la Armada australiana, que finalmente han sido construidos en el astillero ferrolano.

La suspensión de la licitación da alas a uno de los tres consorcios que pujan por este macrocontrato: el formado por las británicas BAE SystemsBabcock y Cammel Laird, que tomaría ventaja sobre Japan Marine United Corporation y la propia Navantia, que concurre de la mano de la británica BMT.

Un artículo de Economía Digital Galicia

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