R y Altia refuerzan su alianza con dos contratos millonarios en Galicia

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Las empresas gallegas logran un encargo de 6,5 millones por el desarrollo de un programa de gestión para la Deputación de Pontevedra, en el que también trabajará Indra

Tino Fernández y Arturo Dopico

en A Coruña, 09 de marzo de 2015 (03:29 CET)

Los lazos que unen a R, la operadora gallega que pilota Arturo Dopico, y Altia, la tecnológica del presidente del Deportivo, son un poco más fuertes. Las dos empresas gallegas se han hecho con un contrato de 6,5 millones (5,4 descontados los impuestos) en el concurso convocado por la Deputación de Pontevedra para desarrollar un programa de gestión que englobará a todos los activos públicos de la provincia, tanto los de la Deputación como los de los distintos municipios. 

R y Altia concurrieron al concurso en una UTE de la que también forma parte la multinacional española Indra, otro compañía clásica cuando se trata de competir por contratos públicos. Cada una de las empresas gallegas se lleva un 30% del contrato. No es la primera vez que las tres se juntan para embolsarse un encargo millonario en tierras gallegas. La primera experiencia fue en A Coruña en 2013, cuando obtuvieron un contrato de 3,2 millones para desarrollar la plataforma integral Smart Coruña, la primera de este tipo que se implantaba en España. Esa fue la primera prueba de fuego para Altia y R, que ahora se ha convertido en una tácita alianza que suma ya 9.7 millones en contratos públicos a golpe de concurso. 

En aquella ocasión, a la empresa del presidente del Deportivo correspondió un trozo del pastel de 900.000 euros.

Inventariar todo, gestionar todo


Al igual que sucedió en la ciudad herculina, el proyecto de la Deputación de Pontevedra, denominado DepoGAP, está cofinanciado con fondos europeos y es notablemente ambicioso. El pliego de prescripciones técnicas explica que el grupo de empresas tendrá que inventariar todos los activos de los ayuntamientos pontevedreses a excepción de Pontevedra y Vigo, para posteriormente implantar un sistema que permita gestionarlos de manera centralizada.

Más allá de su valor como herramienta, la plataforma también deberá fomentar la participación ciudadana a través de un portal web y de una app para móviles, deberá optimizar el gasto energético y el impacto ambiental, y, una vez logrado todo esto, las empresas se comprometen a formar a los trabajadores públicos en su uso y diseñar una hoja de ruta para que el proyecto sea sostenible una vez implantado. Todo eso vale 6,5 millones.

El éxito hizo el cariño

El éxito de la empresa de Tino Fernández y de R viene avalado por la experiencia coruñesa. Desde entonces las relaciones son muy fluidas entre ambas compañías y es casi seguro que seguirán compitiendo juntas por contratos millonarios, informan fuentes empresariales. Altia trabaja el software y la operadora de telecomunicaciones ex experta en redes, así que todo encaja.

En el desarrollo de Smart Coruña, fruto de un convenio entre Gobierno Central y Ayuntamiento, se encargaron del diseño, suministro, instalación y configuración de todos los equipos informáticos e infraestructura software de la plataforma, además de la puesta en marcha de la Oficina Técnica de Proyecto, el órgano de supervisión del proyecto. En aquella UTE, además de Indra, estaba también la tecnológica gallega Ilux, con base en A Coruña.
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