¿Quién gana con la tasa Google?

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La reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que ha anunciado el Gobierno gusta a los editores, pero no tanto a los agregadores

Imagen de la marca Google/EFE

22 de febrero de 2014 (00:00 CET)

Hace una semana el Gobierno popular que lidera Mariano Rajoy abría la caja de los truenos con la presentación de una nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que fija, por primera vez, lo que se ha bautizado como tasa Google, aunque esta denominación no gusta a todos.

Pero, ¿qué es la tasa Google y en qué consiste? El Ejecutivo busca con la nueva normativa mejorar, por un lado, la protección de los autores frente a la piratería y, por otro, fijar una retribución a los medios por parte de los agregadores de contenidos. En este último caso, aparece la controvertida tasa Google, que recibe su nombre porque Google News se ha coronado como el rey de los agregadores en Internet, pero que, sin embargo, también afecta a Yahoo o Menéame, por citar algunos de los más conocidos.

Sumisión a las presiones de los editores


Con esta tasa Google, el Ejecutivo cede a las presiones de los editores españoles, que reclamaban desde hacía años una compensación a las compañías --entre ellas algunos gigantes tecnológicos-- por utilizar obras que no son suyas, sino de una editorial, un medio de comunicación o un autor en particular.

Esta reforma, además, se produce en un momento en el que importantes cabeceras del país han cambiado a sus directores, algunas de estas salidas, según apuntan fuentes del sector, motivadas por las presiones del propio Gobierno del Partido Popular. Sea como fuere, la nueva reforma aparece en un momento en el que las prioridades del país eran otras, generando, de nuevo, una ola de denuncias, interpretaciones y argumentaciones de toda índole.

Lucrarse con contenidos de otros Vs más lectores para los medios

Sin embargo, frente a las quejas que habían hecho públicas los editores aparecían otras voces que ponían de relieve los beneficios que también suponen para los medios aparecer en estos agregadores. Sirven como una vía alternativa para ganar lectores en un momento en el que algunos de los grandes grupos de comunicación no pasan por su mejor momento y la caída de la publicidad ha hecho mella, en mayor o menor medida, en todos ellos.

Es decir, Google News se lucra de los contenidos de un diario on line porque pone publicidad y gana dinero con ello, pero al mismo tiempo ese medio recibe vía Google visitas que al final le pueden reportar también beneficios. Es como el pescado que se muerde la cola.

Pagar primero a una empresa que luego repartirá a los beneficiarios

La tasa Google, todavía a falta de una mayor definición, se aplicará previsiblemente, según ha subrayado la Asociación de Editores de Diarios, en un único pago anual. Es decir, Google pagaría una retribución a una entidad --que no se sabe si será de nueva creación o podría ser una existente-- que a posteriori sería la encargada de repartir --todavía hay que especificar cómo-- a los diferentes grupos editoriales y medios su parte del pastel.

En general, la reforma es muy vaga todavía, y apenas se han avanzado algunos aspectos sobre ella. Pese a todo, ya ha hecho suficiente ruido en las redes y en Internet. Las respuestas por parte de los actores afectados --de uno u otro modo-- no se han hecho esperar. Los agregadores se lamenten al salir peor parados porque tendrán que pagar a los medios, los editores aplauden la medida y los expertos en propiedad intelectual se muestran cautelosos sobre la eficacia de las nuevas medidas.
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