Pontevedra y Lugo instan a la patronal a presentar el preconcurso

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Jorge Cebreiros y Jaime López, a título individual, piden en un escrito a la Confederación de Empresarios que recurra a la concursal en caso de no aprobar el plan de viabilidad

Antonio Dieter, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia

en A Coruña, 31 de mayo de 2016 (01:48 CET)

La Confederación de Empresarios de Galicia se conjuró este lunes para sacar adelante un plan de viabilidad que permita asegurar el futuro de la institución y negociar con los bancos la financiación que necesita para no entrar en concurso de acreedores.

El plan no se aprobó, pero los empresarios afirman ser optimistas. La "unidad" de la que habló el presidente, Antonio Dieter, existe. O, al menos, es el mensaje que quieren transmitir los empresarios, que aprobaron, por fin, las cuentas de los ejercicios 2014 y 2015, atascadas desde el mandato de José Manuel Fernández Alvariño.

El preconcurso

Pero la vocación por ratificar el plan de viabilidad convive con un 'plan b', que han puesto sobre la mesa nada menos que los líderes de los empresarios de Pontevedra y Lugo, según confirmaron fuentes de la patronal. Jorge Cebreiros, presidente de la patronal pontevedresa, y Jaime Luis López Vázquez, secretario xeral de los empresarios lucenses, presentaron dos escritos la semana pasada en la CEG, cada uno el suyo, en el que recomiendan a la patronal presentar el preconcurso de acreedores, "si no logra concretar un plan de viabilidad solvente que garantice el futuro" de la organización, según explicó a este medio el propio Jaime López respecto a su recomendación. 

Una pregunta en la asamblea xera de la patronal desveló la existencia de los documentos.

Un mecanismo de emergencia

Los escritos se presentaron de manera individual, por sus cargos en la Confederación de Empresarios de Galicia, y no en representación de sus respectivas patronales. El sentido de la 'recomendación' es ganar tiempo, unos cuatro meses tras el primer trámite judicial, para enderezar el rumbo de la institución en caso de que Dieter no logre llevar a buen puerto el plan de viabilidad. 

Según fuentes próximas al presidente de la patronal, existe una convicción "unánime" entre todos los líderes provinciales y el resto de los empresarios de que la solución para el futuro de la entidad pasa por la aprobación del plan de viabilidad. El secretario xeral de los empresarios lucenses corrobora este punto y asocia la presentación del escrito a una recomendación para ganar oxígeno en caso de que la activación del plan de ajuste fracase.

El plan se aplaza

La hoja de ruta para reflotar la CEG, que iba a votarse este lunes en asamblea xeral, fue retirada del orden del día al no existir consenso respecto a las medidas a tomar en la junta directiva que se celebró por la mañana.

Se sabe que incluirá despidos y bajadas de salario a los trabajadores, como confirmó el propio Dieter. Los empresarios decidieron no aprobarlo este lunes "de manera precipitada" porque el documento presentado "no aseguraba el futuro a medio y largo plazo de la institución", indican fuentes empresariales.

Ampliación de hipoteca y red exterior

El plazo fijado para sacar adelante el plan de viabilidad y también los presupuestos tiene como fecha límite el 17 de junio. Dieter necesita ambos para negociar con la banca una ampliación de hipoteca sobre la sede de la patronal en 1,5 millones de euros. Eso permitiría abaratar los cerca de 80.000 euros trimestrales que tiene que abonar a los bancos, una cantidad difícilmente asumible para una tesorería vacía.

La otra medida a activar es la solicitud de un crédito pingorado para atender los gastos de la red exterior. "No tenemos pulmón para aguantar el Pexga, entonces lo que vamos es a pedir una póliza", reconoció el presidente de la patronal.

El adelanto del dinero serviría para costear la red de internacionalización de la patronal, que posteriormente devolvería el Igape a la institución una vez presentadas las facturas, como se establece en el convenio firmado entre ambas organizaciones.

Cuentas aprobadas

Las cuentas de 2014 y de 2015 fueron aprobadas, pero con la abstención de A Coruña y Lugo, que permitieron desatascar los números de Alvariño pero no quisieron avalar la gestión.

Pese a los matices, que son muchos, el clima que trasladan los empresarios es de mayor unidad que en la etapa anterior. Entre otros motivos, porque el tiempo apremia y una suspensión de pagos dejaría por los suelos la imagen de la patronal, además de su economía.
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