Pescanova se revuelve contra el juez y acusa a la CNMV de pretender su liquidación

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Presenta un recurso de reposición por entender que el auto del concurso “no valora las gravísimas consecuencias de la drástica decisión de suspender las facultades” de Fernández de Sousa-Faro

Fernández de Sousa y Elvira Rodríguez | Efe/ED

29 de abril de 2013 (19:02 CET)

“Pensado exclusivamente para la liquidación de la empresa”. Así valora Pescanova la decisión del juez de lo Mercantil de Pontevedra de poner en manos de la Comisión Nacional de Valores (CNMV) la administración concursal de la compañía, al tiempo que apartada al consejo y a Manuel Fernández, su presidente, de la empresa. Pescanova ha presentado un recurso de reposición ante el Juzgado número 1 de lo Mercantil de Pontevedra contra el auto de declaración del concurso

.Según un comunicado oficial de la compañía, el recurso considera que los motivos del auto “no justifican la sustitución del régimen normal en un concurso voluntario -es decir, el de intervención por parte de administradores concursales- por el acordado por el Juzgado, que es el de suspensión del ejercicio por el deudor de sus facultades de administración”. La compañía va más allá y asegura que “dicha administración se confiere además a un organismo público (la CNMV) sin la menor relación con las actividades del Grupo Pescanova, lo que parece pensado exclusivamente para la liquidación de la empresa”.

Liquidación

En el recurso, la compañía expone las razones “por las que esta decisión no supone ninguna ventaja para el concurso, ni para los acreedores de la compañía sino más bien todo lo contrario”, asegura. El recurso explica que los administradores de Pescanova “han solicitado temporáneamente la declaración de concurso, con la máxima diligencia; no han formulado, en su escrito, solicitud de liquidación: antes bien, han declarado, en la solicitud del concurso, su voluntad firme de buscar una solución de continuidad para Pescanova, proponiendo un convenio a sus acreedores”. “No pueden ser acusados de haber irrogado daños al patrimonio social, y ciertamente no hay prueba alguna en los documentos aportados a los autos de conducta que haya resultado lesiva para los intereses patrimoniales del concurso”, añaden.

En el recurso se hace constar que “el error principal de la resolución recurrida radica en no haber valorado adecuadamente las gravísimas consecuencias dimanantes de tan drástica decisión, dejando descabezado un grupo de la complejidad de Pescanova, poniendo en situación de serio riesgo su continuidad y la posibilidad de asegurar la viabilidad de la empresa”. Por el contrario, añaden, “el régimen de intervención es el que de mejor forma podía asegurar la continuidad del negocio de la compañía, sin perjuicio de que la misma quedara no solo sujeta a la administración concursal, sino también a la supervisión de la CNMV y a la intervención del auditor forense que voluntariamente la compañía designó”.

En el escrito se expone, “con todo respeto”, según la compañía, “la idea de que esta tarea pueda ser abordada, con la necesaria agilidad, por la CNMV, o por un consultor por ella designado, se antoja inimaginable, salvo, naturalmente, que su función consista en gestionar la liquidación de Pescanova, escenario ciertamente ruinoso para los intereses afectados”.
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