Pescanova desconcierta a Galicia al solicitar el preconcurso de acreedores

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Con un pasivo que sobrepasa los 1.500 millones, la empresa asegura a los sindicatos que “no hay que temer” por la renegociación de su deuda

Manuel Fernández de Sousa-Faro, presidente de Pescanova

01 de marzo de 2013 (20:36 CET)

La segunda gran empresa de Galicia, Pescanova, ha solicitado este viernes su entrada en preconcurso de acreedores en el decanato de Pontevedra. Su alta deuda y la imposibilidad de renegociarla la han llevado a tomar una decisión que ha conmocionado a toda la comunidad.

La culpa de esta situación la tiene un pasivo de 1.522 millones de euros, siendo prácticamente la mitad, 756 millones, deuda a corto plazo. Este hecho, unido a la falta de liquidez en el comienzo del año han propiciado la solicitud de un preconcurso, que dará a la compañía presidida por Manuel Fernández de Sousa un balón de oxígeno de tres meses para renegociar su deuda. Si no lo consigue, tendrá que declararse insolvente.

Suspensión de cotización

Las alarmas saltaron en la medianoche del jueves al viernes. Una comunicación a la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV) informaba de que el consejo de administración de Pescanova procedía, de momento, a no formular las cuentas anuales ante la incertidumbre de poder afirmar el principio contable de gestión continuada en relación a los hechos posteriores al cierre de los resultados de 2012. La CNMV optó por suspender la cotización en bolsa de la firma pesquera.

Pescanova se planteaba dos escenarios para poder formalizar sus cuentas. Uno pasaba por la certeza en la venta de ciertos activos derivados del cultivo de salmón. La otra, la que se hizo realidad, era la renegociación de la deuda a través de inicio del preconcurso.

Los indicios de la tormenta

Si bien la noticia cogió por sorpresa a toda Galicia que, de forma superficial, siempre vio a Pescanova como un gigante relativamente saneado --emplea a más de 10.000 personas en todo el mundo--, algunos indicios en los últimos tiempos hacían pensar que la cosa no iba demasiado bien. La pesquera llevaba meses intentando sacar a bolsa en Chile el 49% de la filial Acuinova, con la intención de poder obtener beneficios. Sin embargo, la fuerte caída de los precios del salmón frustró la operación.

También hace justo una semana, la renuncia como consejero de Pescanova del representante de Liquidambar, firma instrumental en la que tenían representación las antiguas cajas, sirvió para aumentar los malos augurios.

Disminuir el endeudamiento

El pasado año, la compañía ya había acometido una ampliación de capital por valor de 124,9 millones de euros para reforzar sus recursos propios, con el objetivo, precisamente, de disminuir el peso de su endeudamiento.

Los últimos datos conocidos de la conservera son los relativos al último trimestre de 2012. Entonces sus beneficios después de impuestos crecieron el 2,2%, con un total de 24,9 millones de euros. La facturación en ese período fue de 1.149 millones, mientras que el resultado bruto de explotación (ebitda) fue de 127 millones de euros.

El grupo incrementó un 14% su facturación fuera de España, mientras que en el mercado nacional logró aumentar el 2,8% a pesar de la crisis. Sin embargo, en los nueve primeros meses de 2012 ya contaba con una deuda de casi 500 millones a acreedores comerciales.

"Problemas con los bancos"

Pero, a pesar de las señales que pudieran hacer presagiar una situación semejante en el gigante Pescanova, la noticia ha cogido a todos por sorpresa, incluida a la propia plantilla de la conservera. Los sindicatos consultados por Economía Digital aseguraban que cuando la empresa les informó de la comunicación a la CNMV no se lo creían. “No esperábamos para nada la noticia, no había nada que nos hiciese creer que iba a pasar una cosa así”, indican distintos representantes sindicales que aseguran que no harán ningún tipo de valoración de la situación hasta la semana que viene, cuando tengan una reunión con la empresa.

"Ha habido otros momentos en la vida de esta empresa en la que un anuncio así no nos hubiese extrañado, lo habríamos sospechado, pero en este momento, nos ha cogido descolocados", insisten.

Sin embargo, aseguran que la compañía les ha indicado que “no hay que temer”, y que el margen de tres meses para renegociar su deuda que les dará el preconcurso será más que suficiente. “Realmente nos han dicho que se debe a un problema meramente contable, de financiación bancaria, pero que no debemos preocuparnos”, comentan.

Feijóo espera

Este viernes, todos los actores implicados en el futuro de Pescanova coincidieron en que era necesario esperar acontecimientos. Igual que la empresa --que se remite únicamente a las comunicaciones a la CNMV-- y la propia plantilla decidieron callar, también lo hizo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien en un acto en Vigo pidió “esperar” para poder hacer comentarios.

“Vamos a esperar para hablar de eso”, zanjó Feijóo.
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