Pescanova declara ante la CNMV grandes accionistas que ya no están en su capital

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La compañía también mantiene en su consejo a representantes de grupos con paquetes pignorados, como Barreras, que se vieron obligados a vender

Planta de Pescanova en Chapela (Vigo)

12 de marzo de 2013 (22:08 CET)

El desconcierto se instala en todo cuanto hace o declara Pescanova. A la investigación abierta por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la posterior suspensión de cotización y la respuesta de la compañía admitiendo desajustes en la contabilidad de su deuda frente a sus acreedores, se suma una estructura accionarial repleta de incógnitas. La compañía pesquera mantiene ante la autoridad bursátil como accionistas significativos, con paquetes superiores al 5% de su capital, a grupos extranjeros que ya no están presentes en su capital. Es el caso de Alqueire Comercio Internacional Lda, una sociedad domiciliada en la isla portuguesa de Madeira, considerada una plaza de tributación blanda dentro de la Unión Europea.

A la convicción de algunos accionistas relevantes de Pescanova que aseguran que los cruces de ventas importantes antes de presentar el preconcurso no fueron comunicados a la CNMV, una de las circunstancias que supuestamente llevaron a la autoridad bursátil a abrir el expediente, se suman socios como Alqueire, que mantienen oficialmente un 5,05% de la multinacional y se encuentran entre sus ocho accionistas significativos en los registros del regulador bursátil. La firma domiciliada en Madeira, una plaza que han empleado los Fernández de Sousa en tiempos para ejercer su control sobre el capital del grupo, no notificó su baja en ningún momento, al contrario que otros accionistas significativos, como NCG Corporación o el fondo británico Governance For Owners.

Accionistas selectos

Y es que un repaso a las últimas cuentas de la compañía presentadas en el Registro Mercantil y al detalle de su informe de gobierno corporativo, correspondientes a 2011, basta para comprobar cómo Alqueire no se encuentra entre ese selecto grupo de accionistas, algo que confirman además en el entorno de la multinacional pesquera. ¿Consecuencia? Un inversor o un banco que quiera conocer la estructura accionarial de Pescanova no puede tomar como referencia la CNMV, es decir, la autoridad que regula las empresas cotizadas, como es el caso. Tampoco hay constancia de que Alqueire, como accionista, hubiera acudido a la última ampliación de capital de Pescanova, que se realizó en agosto del año pasado.

Al margen de otros accionistas significativos que, como adelantó Economía Digital, reparten su propiedad entre paraísos fiscales como Delaware o Islas Caimán, caso de Silicon Metals Holding LCC (declara un 5%), en su accionariado se mantiene Liquidambar, con un 3,39%, aunque su consejero en Pescanova, Franciso Javier Soriano, dimitió el pasado 21 de febrero. En esta ocasión, la compañía sí comunicó a la CNMV la dimisión del consejero de la sociedad instrumental de EBN Banco de Negocios, que integra a Caja España-Duero, Ibercaja, la balear Sa Nostra, la alicantina Caja de Ahorros del Mediterráneo (absorbida por Banco Sabadell) y la andaluza Unicaja.

Barreras, consejero sin presencia

Justo en dirección opuesta a ese movimiento, Pescanova riza más el rizo de su gobierno corporativo: mantiene como consejeros dominicales a representantes nombrados por grupos en su momento accionistas significativos y hoy en día muy lejos de la compañía. Es el caso de Belén Barreras Ruano, actual consejera e hija del controvertido empresario José Alberto Barreras, dueño de Montebalito y perteneciente a una saga empresarial viguesa, aunque residente en Madrid. Belén Barreras, que no declara ninguna participación, accedió al consejo de Pescanova cuando su padre tomó un paquete de hasta el 5% en 2008.

El empresario realizó la operación de entrada en Pescanova a través de un crédito con pignoración de acciones a favor de La Caixa (hoy Caixabank), pero para hacer frente a los plazos de esa financiación tuvo que ir desprendiéndose de paquetes en sucesivas ventas, hasta dejar a cero su participación en la compañía presidida por Manuel Fernández de Sousa Faro, según explican fuentes financieras. Barreras sí notificó a la CNMV que reducía su presencia en Pescanova, al contrario que Alqueire Comercio Internacional, la misteriosa sociedad instrumental de Madeira.

Las prácticas de buen gobierno corporativo recomiendan que los consejeros dominicales, caso de Belén Barreras, presenten su dimisión cuando el accionista a quien representen venda íntegramente su participación accionarial. Y sugieren que también lo hagan, en el número que corresponda, incluso cuando dicho accionista rebaje su participación accionarial hasta un nivel que exija la reducción del número de sus consejeros dominicales. Pescanova también parece ignorar estas recomendaciones.
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