Pescanova, atrapada entre la banca acreedora y la investigación de la CNMV

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La estampida del banco de inversión contratado para refinanciar la deuda pone contra las cuerdas a la multinacional

Manuel Fernández de Sousa-Faro, presidente de Pescanova

11 de marzo de 2013 (22:21 CET)

No hay tranquilidad en Pescanova. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) comunicó la tarde del lunes la apertura de una investigación para determinar “la existencia de posibles indicios de comportamiento de abuso de mercado” por parte de la compañía que preside Manuel Fernández de Sousa. A este anuncio se le suma la suspensión de la contratación del banco de inversión encargado de renegociar la deuda de la pesquera con las entidades. Estos acontecimientos son observados con gran preocupación por parte de la banca acreedora que sostiene que la imagen que está dando la multinacional es “de todo menos buena”. “No sabemos qué es lo que hay en estos momentos”, indican.

Este lunes, de mañana, Pescanova remitió un comunicado a la CNMV en el que informaba de que suspendía temporalmente la contratación de Houlihan Lokey como asesor financiero de su reestructuración. La empresa explicó que la suspensión durará hasta que los términos del contrato con el banco de inversión estadounidense sean aprobados por el consejo de administración, una vez formuladas las cuentas anuales de 2012.

La marcha de Houlihan Lokey

La suspensión se produce después de que el banco de inversión ya haya mantenido una primera reunión con el pool bancario el pasado jueves. Houlihan Lokey se comprometió entonces a convocar una segunda cita una vez quedase fijado el importe exacto de la deuda a refinanciar.

Pero, ¿por qué tomar esta decisión tan sólo cinco días después de hacer pública la contratación de este banco de inversión especializado en procesos similares? Una decisión de tal calado debe ser aprobada por el consejo de administración de la compañía para no incurrir en responsabilidades futuras. Sin embargo, la contratación de Houlihan no pasó por este órgano de la pesquera, que no se ha convocado aún, a pesar de que dos de sus accionistas (Damm y el fondo Luxempart) lo han pedido reiteradamente.

Sin embargo, además de esta circunstancias, fuentes de la banca acreedora aseguran que la decisión también parte del propio banco de inversión, que decidió abandonar temporalmente las negociaciones al no recibir de Pescanova toda la información que reclamaba para poder llevar adelante el proceso de reestructuración. "No lo ven claro y no quieren jugarse la imagen", aseguran.

La cuantía de la deuda

La situación ha alarmado a la banca. Desde el pool bancario aseguran: “La sensación generalizada es que no sabemos lo que hay exactamente en estos momentos”. Y hacen referencia tanto a la estructura de la deuda como a su cuantía definitiva, que podría situarse en 2.500 millones de euros. Aunque las cosas comenzaron relativamente bien en las primeras multiconferencias mantenidas con Houlihan Lokey, las conversaciones "no pasaron de ser contactos preliminares, presentaciones que en algunos casos eran multitudinarias", advierten. Algunos de los acreedores se quejan también de que en esas citas no se cribaba entre los grandes financiadores de Pescanova de aquellos bancos que tienen poco riesgo con la compañía.

La banca acreedora también recela de la "opacidad" que mantiene la compañía pesquera y advierte de que "no respira, no hay claridad", en línea con los planteamientos de la CNMV expresados a última hora de la tarde del lunes. Y es que las novedades sobre Pescanova continuaron cuando el organismo presidido por Elvira Rodríguez anunció, no sólo la “apertura de una investigación para determinar la existencia de posibles indicios de comportamiento de abuso de mercado” por parte de la pesquera, sino que también exigió información sobre las cuentas de 2012.

Información sobre los niveles de endeudamiento

La CNMV pide a Pescanova que remita “cuanto antes” las cuentas correspondientes al segundo trimestre de 2012, así como “información complementaria sobre su situación patrimonial, niveles de endeudamiento, importe de deudas vencidas y no pagadas, entre otras, para su puesta a disposición del público”.

Los últimos movimientos de la compañía gallega, destapados por este medio, no han ayudado a transmitir una imagen de transparencia. Semanas e incluso días antes de la convocatoria del consejo de administración que desencadenó el preconcurso de acreedores, el presidente del grupo decidió reordenar su presencia en, al menos, siete filiales, abandonando sus órganos de administración, que también se transformaron.

Desplome en bolsa


A estos movimientos, se suman los realizados por otros accionistas significativos de la multinacional pesquera. Al menos dos fondos de inversión norteamericanos notificaron a la CNMV sus posiciones significativas el 18 de febrero, 10 días antes del preconcurso. La propiedad de uno de ellos, Silicon Metals, se reparte entre Delaware e Islas Caimán

Todos estos vaivenes han tenido su reflejo en la bolsa. Las acciones de Pescanova cerraron este lunes con una caída de más de un 17%, hasta los 7,3 euros. Los títulos de la compañía gallega han retrocedido un 58% desde la presentación del preconcurso. La pasada semana, el grupo pesquero vio como en cinco días movía más papel que en los dos años anteriores juntos. Al cierre del pasado viernes, el total de acciones que se cruzaron en distintas operaciones superó los 25,8 millones de euros.
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