Pemex recorta sus inversiones en 1.250 millones y anuncia despidos

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El gigante petrolero, dueño del 51% del astillero vigués Barreras, anuncia medidas de contención de gasto, que afectarán a la contratación de bienes y servicios debido a la caída del precio del crudo

Emilio Lozoya, presidente de Pemex, ante la prensa mexicana | EFE

A Coruña, 22 de enero de 2015 (01:52 CET)

No son tiempos fáciles para Pemex, la petrolera azteca dueña del 51% del astillero vigués Barreras. La noticia cayó como una jarro de agua fría esta semana en México. La compañía paraestatal, como así se la conoce, anunció recortes por valor de 21.300 millones de pesos mexicanos, unos 1.255 millones de euros. La contención del gasto y las inversiones ya comenzó el ejercicio pasado y se espera que se alargue hasta 2018.

Los recortes del gigante de Emilio Lozoya afectarán a la contratación de bienes, servicios, arrendamientos y obras públicas. Las medidas de ajuste con contundentes ya incluyen la desaparición de la mitad de sus centros de compra, el despido del 17% de los trabajadores y una reducción del 21% en el número de contratos.

García Costas lo vaticinó

Con el objetivo de generar ahorro reducirá el número de procedimientos de contratación desiertos, hasta en un 50% y hará una reducción del 30% en el tiempo empleado en cada uno de ellos. Pemex ha hablado de la necesidad de imponerse "ahorros por eficiencias", pero para la prensa azteca, más allá de nombres rimbombantes, lo que ha originado este plan de austeridad es la caída del precio del petróleo.

El presidente de Barreras, José García Costas, ya vaticinó la semana pasada que se avencinan "tiempos difíciles" para los astilleros, precisamente por la bajada del precio del petroleo. "Todos los barcos en los que estamos trabajando todos los astilleros, auxiliares de plataformas y los que tienen que ver con la producción de crudo, cuidado con ese tema", advirtió el empresario.

Problemas con la flota

Ya hace meses, que diversos indicadores despertaron las alarmas entre el sector naval ligado a Pemex. El pasado octubre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México suspendió, por lo menos hasta 2016 la compra de la una Unidad Flotante de Producción (un buque denominado FPSO). Además, canceló otro que la petrolera había solicitado. El coste total de ambos ascendía a 1.672 millones de dólares (sobre 1.300 millones de euros).

La petición de compra se realizó ya a mediados de 2013, pero ambos proyectos quedaron fuera del paquete económico 2014-2015, alegando limitaciones presupuestarias.

Los astilleros no son los únicos que miran de reojo el ajuste de Pemex. La petrolera anunció que en torno a 2016 o 2017 pondría a funcionar en el Puerto Exterior de A Coruña una base logística, puerta para sus actividades en toda Europa y destinada a la mezcla de crudo.

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