Pemex hace sonar los tambores de venta en Repsol

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El grupo mexicano se dispone a salir de España tras años de relaciones tensas con Antoni Brufau y su núcleo duro

Antoni Brufau interviene en la junta general de accionistas I EFE

06 de mayo de 2014 (11:53 CET)

La salida de Pemex del capital de Repsol es un hecho sobre el que únicamente recae una duda: la fecha. El día que se produzca la venta del 9,34% que el grupo público mexicano atesora de la compañía española, finalizarán años de discrepancias con el actual presidente, Antoni Brufau; ganador, a la postre, de la partida.

El directivo catalán ha logrado salir reforzado de la crisis por la expropiación de YPF. La maniobra del gobierno argentino fue aprovechada en última instancia por Pemex para debilitar al actual núcleo duro de Repsol. La gestión del acuerdo con los representantes de Cristina Fernández de Kirchner generó la gran guerra entre accionistas.

Los mexicanos tenían intereses paralelos en el yacimiento de Vaca Muerta y buscaron para Repsol un pacto de mínimos que, incluso a costa de erosionar los intereses de su propia participada, les permitiera explotar los activos argentinos. En paralelo, el conflicto se escenificó en los medios. El representante de Pemex en España, Carlos Roa, manifestó con insistencia su malestar por la gestión de Brufau.

Apoyo de la junta

La junta general de accionistas de Repsol percibió con claridad el juego oculto. Varios socios pidieron “que se busque una alternativa” para ese 9,34% que está en manos de Pemex. El clima del encuentro anual dejaba en evidencia que los minoritarios se sentían “traicionados” y cerraron filas con el actual presidente: votaron masivamente una propuesta de Brufau para blindar Repsol de operaciones corporativas hostiles.

El nombramiento la semana pasada de Josu Jon Imaz como consejero delegado ha sido el último gesto que ha incomodado a Pemex. La nueva mano derecha de Brufau ejercerá parte del poder ejecutivo, que hasta ahora sólo tenía el propio presidente. La votación cerrada del consejo de administración aisló, nuevamente, a Pemex.

Mal arranque de año

El próximo capítulo del desencuentro será, con alta probabilidad, la operación salida de Repsol. El grupo mexicano tiene varias opciones: desde una colocación acelerada –la más probable— hasta un pacto entre accionistas. El valor en bolsa del paquete de acciones es de 2.400 millones. Se generarían unas plusvalías de dos euros por acción.

Los extraordinarios contribuirían a aliviar un ejercicio que ha empezado mal para la petrolera norteamericana. Hasta marzo, ha perdido prácticamente 4.000 millones de euros. El momento empresarial y financiero parecen óptimos, pero Pemex desmiente que vaya a salir de Repsol. En los cuarteles generales de las principales agencias de inversión madrileñas dan por hecha, sin embargo, la operación.
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