Paz-Andrade irrumpe en la crisis y pide cambios en el consejo de Pescanova y más transparencia

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La CNMV está incluida en el catálogo de equivocaciones en esta crisis, advierte un editorial de Industrias Pesqueras, de la que es director

22 de abril de 2013 (16:20 CET)

Hasta el momento no se había pronunciado más allá de las opiniones y votos con los que plasmaba su posición en el consejo de administración de Pescanova. Y ahora lo hace desde el equilibrio, y también desde una atalaya no habitual para el lector general. Alfonso-Paz Andrade, ex consejero delegado de la multinacional pesquera, y actualmente quinto máximo accionista del grupo presidido por Manuel Fernández, ha optado por mostrar sus impresiones de la crisis de la compañía a través de la publicación de la que es director, Industrias Pesqueras.

“No se trata de hacer un acto de fe, ni de firmar un cheque en blanco, sino de crear un marco jurídico y administrativo fuerte, en el que se limiten poderes y atribuciones; se descentralicen responsabilidades, renovando órganos de gobierno, modificando políticas personalistas; y se recuperen los principios básicos contables, sana gestión administrativa, transparencia y veracidad operativa y financiera como corresponde a una empresa cotizada”, advierte en su editorial el último número de la histórica revista.

Reparto de responsabilidades

Bajo el titular “Pescanova, solución posible”, el editorial de Industrias Pesqueras señala que “es necesario orientar la voluntad de todos en la misma dirección, crear un estado de opinión positivo y dirigido a la recuperación, a la creación de un acuerdo marco que pueda garantizar un 'estatus' jurídico en el que todos los actores se comprometan”.

En este sentido, en el reparto de responsabilidades, el editorial parece distribuir ese compromiso entre los que deben “limitar sus poderes y sus actuaciones”, a buen seguro en alusión al presidente de la compañía; “otros a mejorar su actitud participativa”, sin duda en referencia a la banca acreedora, “y todos a colaborar en una acción de gestión exclusivamente dirigida a recuperar Pescanova, dejando a un lado intereses personales”, incidiendo en la actitud de otros consejeros, radicalmente enfrentados al presidente.

Falta de control y supervisión

Es cierto que ha habido fallos en su modelo de gestión, dice el editorial de  la publicación que dirige Paz-Andrade, que controla un 3,56% del capital de la compañía. Hace referencia a “políticas al límite de lo audaz en tiempos de fuerte contracción crediticia”. “La falta de supervisión, de control interno, ha conducido a praxis contables aparentemente no ortodoxas”, explica. Además, continúa, “se incumplió con el compromiso de reducir el alto nivel de apalancamiento con los fondos captados en las ampliaciones de capital y bonos convertibles, algo que debería haber hecho saltar las alarmas de los controles externos y órganos supervisores”.

Voluntad para salvar Pescanova

¿Hay voluntad para “salvar Pescanova”?, se pregunta el editorial. “Estamos seguros que sí”, responde. “¿Existe unanimidad en la forma de salvación? No estamos seguros”. Lo que sí está claro, para Industrias Pesqueras, es que la solución no puede venir de forma unilateral o aislada, no puede surgir sólo ni desde la propia empresa ni desde el exterior. “Dado el alto grado de deterioro y confusión al que se ha llegado se necesita el esfuerzo de todos: la recuperación sólo puede venir a través de un pacto global, es decir, fruto de un esfuerzo colectivo, de la colaboración abierta, decidida y consensuada de todas las partes interesadas que, sin duda, les va mucho en ello”. “Tienen más que ganar que perder con la salvación de la multinacional”, añade.

Es necesario que se forme una “task force” de salvación, según la publicación que dirige Paz-Andrade. “Que todos estén implicados y dispuestos a hacer sacrificios y renuncias: la propia empresa; los 10.000 trabajadores que en ella prestan servicio, que angustiados lo siguen haciendo de forma ejemplar; los accionistas en la actualidad con intereses divergentes; las instituciones financieras que en número de más de 40 bancos conforman el panel de máximos acreedores y que tras la petición del concurso de acreedores ya han tenido que provisionar un 25%, de su deuda y, de no mejorar la situación, tendrían de provisionar el 100% antes de fin de año, lo que podría reventar el equilibrio financiero de España”.

Gestión del día a día

“Debe cesar el fuego cruzado, la batalla de opiniones, de descalificaciones, la caza de brujas”. “Los errores cometidos conviven con aciertos”, recuerda. Y añade que “lo urgente ahora es corregir la deriva de la nave, que la gestión de la empresa se asuma con rigor, transparencia y talante conciliador. No se puede silenciar que a lo largo de los dos últimos meses se ha hablado de casi todo lo relacionado con el estrépito del grupo, pero se ha descuidado lo más importante: la gestión del día a día de la empresa que se deteriora a la espera de decisiones”.

Industrias Pesqueras concluye que “no es el momento, ni nuestra función, enjuiciar las actuaciones del órgano regulador, pero sí llamar la atención; la CNMV está incluida en el catálogo de equivocaciones en la crisis de Pescanova”. “El daño reputacional hecho en la línea de flotación de los mercados no es pequeño”, agrega.
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