Pastor se vuelca con San José y le encarga la polémica autovía entre Barro y Ponteareas

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La constructora ejecutará los primeros 6,5 kilómetros de la A-57 por 60 millones, lo que ahorrará a Fomento 23 millones respecto al presupuesto de licitación

Ana Pastor, Jacinto Rey y protesta de Salvemos a Fracha contra la A57

en Vigo, 07 de julio de 2015 (00:36 CET)

Constructora San José ha recibido el encargo del Ministerio de Fomento de construir los primeros 6,5 kilómetros de la controvertida autovía A-57 entre los Concellos de Ponteareas, Pontevedra y Barro, cuya casilla de salida del proyecto será desde la conexión vial que conduce a unos cientos de metros a uno de los extremos sur de la autopista de peaje AP-9, cerca del puente de Rande, en el municipio de Vilaboa.

La adjudicación realizada por el Gobierno es simultáneamente una satisfacción y un pésame para la mayor constructora gallega, tanto el elevado importe de la obra y porque su contestación social ha llevado a los opositores a recurrir su trazado (aún pendiente de resolución) ante la Audiencia Nacional, por considerar que atravesará zonas de gran valor medioambiental y etnográfico.

Silencio

La firma que preside Jacinto Rey, aún teniendo en el bolsillo el informe favorable de impacto ambiental, ni siquiera ha procedido a actualizar la descripción de este nuevo contrato público en su apartado de concesiones o nuevas obras, algo que contrasta con el relevante hecho de que es uno de los mayores presupuestos de todo el año 2015 hasta el momento.

Pero la combinación de que sea precisamente una obra desplegada en casa de la compañía constructora, y, por añadidura, su arrastrada polémica vecinal, habrían inclinado a los directivos a guardar silencio y evitar los contratiempos de la difusión pública en su propia información corporativa. El nuevo contrato público entre Fomento y San José fue adjudicado a finales del pasado mes de junio, a través de una licitación previa dirigida por la dirección general de Carreteras.

Rebaja de 23 millones

El valor de este primer tramo será de casi 60 millones de euros, iva incluido. La adjudicación se ha hecho a la oferta económicamente más ventajosa, como es habitual en los procedimientos administrativos de este tipo. San José rebajó sustancialmente el presupuesto de licitación desde los 86,1 millones originales ofertados por el Ministerio de Fomento a los 59,4 millones que cobrará por el encargo, impuestos incluidos, resultando ganadora frente a sus competidoras.

El de la A-57 es el segundo contrato millonario de Fomento este año en favor de San José, según su web corporativa. Ya le adjudicó a principios de junio la conservación y explotación de 384,5 kilómetros de carreteras en Murcia, por un importe de 18,66 millones de euros. Según sus cifras oficiales, el grupo constructor cerró 2014 con una deuda financiera de 1.329 millones de euros y posee una cartera de negocio contratada de 1.918 millones.

Sesenta kilómetros

La futura autovía A-57 tendrá una longitud proyectada de cerca de 60 kilómetros, de modo que podría tener un coste aproximado, una vez construidos todos los tramos, de unos 600 millones de euros. El proyecto constituirá una vía alternativa a la saturada y vetusta N-550, que soporta un intenso tráfico entre el sur y el centro-oeste de la provincia de Pontevedra, a su paso por la capital.

El citado tramo sur de la autovía de la polémica se situará entre Vilaboa y A Ermida. Serán 6,5 kilómetros para conectar por un extremo con la AP-9 y toda la amplia red tributaria de esta autopista. El plazo de ejecución de la obra es de 40 meses y se esperan sus primeros trabajos ya para este verano, según las estimaciones iniciales del Ministerio de Fomento.

Clima social

A la par que empiecen las tareas sobre el terreno por parte de la principal adjudicataria o de sus subcontratas, se aguarda que se caliente el clima de contestación vecinal por el trazado de la carretera de alta capacidad. Los opositores llevan luchando años contra este trazado. La autovía tiene sus antecedentes históricos en hace más de una década, pero fue entrando y saliendo de la realidad por la puerta giratoria de los Presupuestos Generales del Estado.

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