Pascual ya busca nuevo inquilino para la planta de Alimentos Lácteos

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“Estamos dispuestos a estudiar todas las opciones para volver a producir”, dice el grupo burgalés.

Protesta de los trabajadores de Alimentos Lácteos | EFE

16 de agosto de 2013 (22:09 CET)

Leche Pascual ha roto su silencio en el largo proceso que ha llevado a Alimentos Lácteos, la empresa gallega que utilizaba sus instalaciones en régimen de alquiler en Outeiro de Rei (Lugo), a una situación límite. El grupo burgalés ha jugado varios roles desde que estalló la crisis. Tradicionalmente fue el arrendador, un buen casero que toleró importantes atrasos en el pago del alquiler mientras Alimentos Lácteos envasaba en su planta menos de la mitad de los litros de leche que necesitaba para conseguir rentabilidad. En torno a 6 millones al año, en unas instalaciones preparadas para 20 millones de litros.

Después fue el socio de la agrupación de cooperativas, tutelando un plan de negocio que nunca se puso en marcha. Requería de una inyección de capital de la Xunta y de un socio industrial que designaría el grupo burgalés y que se incorporaría a Outeiro de Rei con otra inyección de capital bajo el brazo. El plan naufragó. Pascual se retiró al no llegar a un acuerdo con el Gobierno gallego. No volvió a entrar en escena hasta que Alimentos Lácteos abandonó la planta y la devolvió a su propietario. La fábrica estaba parada desde marzo. Aumentaba la deuda, pero no producía ingresos.

Ahora, fuentes de la Corporación Empresarial Pascual aseguran que están “dispuestas a estudiar todas las opciones que se presenten” para que se vuelva a producir en la fábrica. El motivo es que las instalaciones se deterioran y, el deterioro, cuesta dinero. Si Alimentos Lácteos no se reanima, será otro grupo el que saque rendimiento a la fábrica. En Pascual insisten en que no tienen intención de reabrir la planta para sus propios productos.

Cuidar los activos


Las palabras de Leche Pascual son escuetas. “La corporación tenía interés en recuperar su control (el de la planta) para garantizar el mantenimiento, dada la manifiesta situación de riesgo de que Alimentos Lácteos no lo pudiese hacer, con el consiguiente deterioro de la fábrica”, explican fuentes de la empresa. “Como cualquier compañía, busca fórmulas para que sus activos industriales tengan actividad. De hecho, eso es lo que se intentó en su día con el alquiler de la fábrica a Alimentos Lácteos”, insisten.

La semana pasada, la empresa gallega comunicó a los trabajadores que plantearía un segundo Expediente de Regulación Temporal y que dejarían la planta inactiva de Outeiro de Rei al no poder hacer frente al pago del alquiler.

Tras el desahucio, todas las previsiones son pesimistas para Alimentos Lácteos. También las de Pascual. La agrupación de cooperativas, en concurso de acreedores, justificó los últimos movimientos como una estrategia para ganar tiempo y hacer un último intento para rescatar el proyecto. Básicamente, consistiría en encontrar un socio industrial que tutele la marcha de la empresa y que convenza a la Xunta para que aporte capital. Mientras las negociaciones no avanzan, el proyecto del Gobierno de Feijóo para crear un grupo lácteo gallego en Outeiro de Rei se precipita hacia la liquidación.
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