ONO, el otro quebradero de cabeza de Castellano

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La operadora de cable, también presidida por el responsable de NCG, promueve una reducción de capital por importe de 18 millones

José María Castellano | EFE

15 de mayo de 2013 (20:00 CET)

Novagalicia Banco no es el único desvelo de José María Castellano. El presidente del banco resultante de la fusión de las malogradas cajas de ahorros afronta un proceso de cierta complejidad en la operadora de cable ONO, que también preside el catedrático coruñés. Como si de un calcetín se tratara, la compañía ha dado la vuelta a su cuenta de resultados, esta vez hacia los números rojos. ONO ha registrado unas pérdidas netas de 23,06 millones de euros en el primer trimestre del año, frente a los beneficios de 15,33 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior. Todo ello a pesar de que sus ingresos se han incrementado un 4,1% en los tres primeros meses del año, hasta los 398 millones.

Y es así como el propio Castellano ha tomado medidas, que pasan por la convocatoria de una junta general de accionistas ordinaria y otra extraordinaria de ONO, a celebrar el próximo 18 de junio. Además de aprobar las cuentas y la gestión del grupo consolidado, denominado Grupo Corporativo Ono SA, así como sus sociedades dependientes, Castellano firma una convocatoria de juntas en la que se aprobará una reducción del capital de la compañía por importe de 18 millones de euros. La reducción se realizará a través de la amortización de las
acciones propias que la sociedad tiene en autocartera. En esa junta, ONO también someterá a votación de los accionistas el traslado del domicilio social a la nueva sede de Pozuelo de Alarcón.

Varias etapas


ONO está presidida por José María Castellano desde 2008, aunque ya era consejero de la operadora que entonces presidía Eugenio Galdón. Cuando llegó a la presidencia, el catedrático coruñés tuvo que afrontar varios ajustes en la compañía, así como la refinanciación de su deuda. Para comenzar, ONO aplicó un Expediente de Regulación de Empleo a 1.300 empleados para hacer frente al empeoramiento de la situación económica, que conllevó una reducción de costes y medidas de mejora del servicio.

Ahora, casi cinco años después, ONO vuelve a atravesar otro bache. El grupo justifica que las pérdidas del primer trimestre del presente año se deben a las diferencias del tipo de cambio de la deuda de la compañía emitida en dólares, así como a los gastos de la emisión de bonos de 260 millones de euros completada en febrero de 2013. La compañía logró compensar las caídas del 3,9% de los ingresos en el segmento residencial, hasta los 281 millones de euros, con el aumento del 24,4% en las ventas del negocio de empresas, con unos ingresos de 116 millones de euros.

Por su parte, el beneficio bruto de explotación (Ebitda) se sitúo en este periodo en los 179 millones de euros, un 4% menos con respecto al mismo periodo de 2012, por los gastos derivados de una reclasificación contable aplicada en el primer trimestre de este año. Las inversiones de ONO en el primer trimestre alcanzaron los 59 millones de euros, debido principalmente a la instalación de productos de altas velocidades y a su televisión inteligente, TiVo, a la base de clientes del operador.
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