Nueva planta en Cuba del fabricante del coche eléctrico gallego

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Ha cerrado contratos con aeropuertos de la isla y estudia levantar las nuevas instalaciones en una zona franca cerca de La Habana

Interior y exterior de uno de los modelos de Little | Little

15 de febrero de 2014 (22:58 CET)

El fabricante del primer coche eléctrico gallego, Little Electric Car España, S.L., con sede en Mos, estudia en estos momentos construir un centro de producción en Cuba, donde establecerá su cuartel general técnico para fabricar y distribuir sus modelos a países del Caribe y el centro y el sur del continente americano, donde tiene en este momento casi el 40% de sus ventas.

La alta demanda de sus productos en esta zona del mundo ha llevado a la dirección de la firma gallega a plantearse su expansión internacional no sólo con una red comercial, sino con un proyecto más ambicioso que tiene como pieza clave la construcción de una planta. El coste sería de 1,5 millones de euros.

Según una portavoz de la firma automovilística, el plan para hacer las maletas y desembarcar en la isla caribeña se ha iniciado una vez que el Gobierno cubano ha dado facilidades a los inversores extranjeros y que la compañía acaba de formalizar dos importantes contratos con dos aeropuertos de la isla (José Martí y Los Cayos) para el suministro de una flota de vehículos eléctricos.

Salto internacional


La empresa compradora quiere los modelos Little para el montaje de la red de comunicación interna de ambas instalaciones aeroportuarias. Para la compañía de Mos se trata del primer gran pedido internacional desde su constitución en 2008. El primer modelo, no obstante, no salió de sus instalaciones hasta el año 2012, fruto de una inversión de 1,2 millones de euros.

La planta podría levantarse en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), una amplia área portuaria situada a unos 40 kilómetros al norte de La Habana y que tiene una consideración fiscal similar a las de las zonas francas españolas. Las sociedades instaladas en la zona dispondrán de las licencias de apertura en un plazo récord de entre 45 y 90 días desde su presentación y tendrán un régimen fiscal especial basado en la exención arancelaria y de los tributos locales durante 10 años así como un régimen blando en las cotizaciones a la Seguridad Social.

Nueva área de negocios

El proyecto del Mariel ha sido financiado en gran parte por el Gobierno brasileño, socio comercial preferente de la isla, y se trata de un enclave estratégico dentro de la red portuaria del Mar del Caribe. La empresa gallega compartiría espacio con alrededor de otras 250 compañías de todo el mundo. Prueba de la relevancia dada a la ZEDM, que tendrá al finalizar todo el proyecto una extensión total de 450 kilómetros cuadrados, es que depende funcionalmente del Consejo de Ministros de Cuba.

La isla, además de cliente preferente por los nuevos contratos por medio de la Empresa Cubana de Aeropuertos y Servicios Aeronáuticos, S.A. (Ecasa), se convertirá en la gran puerta de entrada para Little Car España en toda América. Existen conversaciones avanzadas para llevar adelante nuevos compromisos con empresas privadas y organismos públicos de la República Dominicana y de Ecuador. La fiabilidad, la posibilidad de disponer repuestos, el bajo consumo, las nulas emisiones de CO2 y la personalización de cada vehículo ha hecho posible un alto grado de penetración de la firma gallega en el continente.

Además de América, la expansión internacional alcanzará a corto plazo a países como Guinea Ecuatorial, en concreto para su desarrollar proyectos en Malabo, su capital, y europeos como Dinamarca y Austria, dos Estados firmemente comprometidos con la ecología y las energías verdes. En España, los clientes de Little Car son el ente público Parques Nacionales, además de empresas de seguridad privada y de jardinería.

Red de franquicias


A la vez que avanza en la implantación de una fábrica en Cuba para atender sus crecientes pedidos, Little sigue expandiendo su red de colaboradores por España y la UE y ampliando su gama de productos, hasta alcanzar una red de 600 puntos posventa a través de franquicias. Desde que inició la producción en Mos con sus primeros modelos, Little 4 y E-Box, ha ampliado su catálogo a casi una decena de variantes y ha construido en torno a 100 unidades al año. Los precios oscilan entre los 11.000 y los 24.000 euros.

Mientras que Little triunfa allende los mares, en España el mercado se caracteriza por rasgos de cierta timidez. “En España, el uso de vehículos eléctricos en particulares aún está empezando --explica Erea Rodríguez, portavoz de la firma-- y actualmente suponen un porcentaje muy bajo de nuestras ventas. Sin embargo, es un mercado en constante crecimiento, cada vez la gente está más concienciada, y ve en el ahorro del combustible que supone el uso de estos vehículos una salida para mejorar sus economías domésticas”.
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