El consejero delegado de Nueva Pescanova Ignacio González (d) junto al presidente, Jacobo González-Robatto. EFE

Nueva Pescanova pierde casi 10 millones e incumple su plan estratégico

La pesquera incrementa ventas pero se ve afectada por la caída del precio del langostino. Las cuentas deben ser aún ratificadas por su consejo

Nueva Pescanova, la entidad que surgió tras la caída del gigante pesquero de Manuel Fernández de Sousa, acabó el pasado año en pérdidas y, en consecuencia, incumpliendo el plan estratégico marcado en 2016, que pasa por cerrar este ejercicio con un ebitda de 139 millones de euros. El objetivo marcado parece difícilmente asumible a tenor de los resultados provisionales firmados en 2019. Según aseguran a Economía Digital fuentes cercanas a la compañía, esta cerrará el ejercicio con unas pérdidas de aproximadamente 10 millones de euros. Las cifras, no obstante, deben ser ratificadas en un consejo de administración que, previsiblemente, se celebrará en el primer trimestre.

Siempre según estas fuentes y a la espera de confirmación oficial, la compañía pesquera aumentó su facturación entorno a un 5%. No obstante, y aunque la cifra de negocio se ha elevado de forma notable, la pesquera ha tenido que “vender más barato”, algo que deriva, directamente, de la caída del precio del langostino vannamei. El ebitda de la firma presidida por Jacobo González-Robatto se situaría a finales de diciembre por debajo de los 50 millones de euros, frente a los 75 acuñados en 2018.

La banca se mantiene

La situación no pasa desapercibida para los grandes grupos bancarios que, en su día, apostaron por capitalizar deuda y convertirse en propietarios de la primera pesquera de España en volumen de negocio. En la actualidad, Abanca, la compañía de Juan Carlos Escotet, se ha consolidado como la primera accionista del grupo. A pesar de las pérdidas (que ya eran esperadas desde los entornos financieros) semeja que la continuidad del banco gallego en la firma está más que asegurada ya que, en distintas ocasiones, la participación ha sido calificada de “estratégica” por parte de la propia entidad.

Sin ir más lejos, la entidad reforzó su posición en el capital de Nueva Pescanova el pasado julio, cuando elevó su participación en la pesquera con sede en Chapela hasta el 39,29%. El banco adquirió el 5,92% que estaba en manos de Banco Santander y, además, integró el 0,11% con la absorción de la lusa Caixa Geral de Depósitos.

Esta situación de continuidad, no obstante, podría no ser la escogida por otros de los socios de la compañía, si bien no se esperan salidas inminentes. Hay que recordar que, en el pasado, tanto Bankia, como BBVA, Deutsche o Santander se deshicieron de su participación. Caixabank y Sabadell, no obstante, aún permanecen en su accionariado.

Sea como fuere, el plan estratégico marcado en 2016 parece hoy papel mojado. No solo parece inviable que la compañía alcance este año un ebitda de 139 millones, también semeja poco probable que logre el ambicioso objetivo de incrementar en un 50% su cifra de ventas, pasando de los 1.000 millones de euros de ese año a 1.500 millones.

 

 

Un artículo de C. Díaz Pardo

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