Susana Sarriá y Esteban García Vilasánchez escenifican el relevo en la presidencia de Navantia / Sepi
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Susana Sarriá, ingeniera de montes, releva al gallego García Vilasánchez y se convierte en la primera mujer en presidir Navantia

en A Coruña, 20 de julio de 2018 (05:00 CET)

Nueva vuelta de tuerca en la cúpula de Navantia un año después de que el gallego Esteban García Vilasánchez llegara a la presidencia de los astilleros públicos y diera un vuelco al equipo de dirección. El Gobierno de Pedro Sánchez ha situado a la ingeniera de montes madrileña Susana Sarriá Sopeña al frente de la empresa en sustitución del ingeniero naval de Mugardos, que ocupaba el cargo desde abril de 2017.

El cambio de timón coloca por primera vez a una mujer al frente de Navantia. A diferencia de Vilasánchez, con toda su trayectoria vinculada a los astilleros, Sarriá es una persona ajena a la construcción naval. Procede de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno andaluz, al igual que Vicente Fernández, el nuevo presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), dueña de Navantia y encargada de nombrar a la nueva presidenta.

No es extraño para los astilleros que el cargo más elevado esté ocupado por alguien externo. De hecho, García Vilasánchez había sido el primer presidente surgido desde dentro del grupo tras relevar al polémico José Manuel Revuelta, quien lidió con una de las peores etapas de Navantia por la falta de contratos.

Solo dos gallegos resisten en el comité de dirección de Navantia

Sarriá, vinculada a numerosos programas de desarrollo rural, capitaneará un comité de dirección de 17 miembros de perfil técnico. Vilasánchez deja una estructura ensanchada respecto a la que tenía Revuelta y enfocada a la transformación de los astilleros de Ferrol, Cádiz y Cartagena en base al plan estratégico que se está negociando. En la cima de dicha estructura estarán ahora dos personas vinculadas al Ejecutivo andaluz, el presidente de Sepi y la presidenta de Navantia, si es que Sarriá mantiene el organigrama.

En la cúpula resisten solamente dos gallegos tras la salida de Vilasánchez. Uno es el director del astillero de Cartagena, Agustín Álvarez Blanco, natural de A Coruña. Blanco comenzó su trayectoria en Bazán y lleva vinculado a la empresa más de 25 años. En 2016 fue nombrado director del astillero de Cartagena y director del programa de submarinos S80.

El ingeniero Rafael Suárez, también de A Coruña, también forma parte del comité de dirección como responsable del astillero de la ría de Ferrol. Fue director de Programas en Navantia durante la etapa de José Manuel Revuelta. Todavía habría una tercera gallega entre los 17 miembros de la dirección, la lucense María Ángeles Trigo, aunque su labor no tiene que ver con los barcos, sino con los números. Es la directora de Auditoría Interna, un cargo contable que, en teoría, no influirá en las decisiones de futuro de los astilleros.

Las primeras palabras de la presidenta de Navantia

Sarriá esgrimió un relato integrador en sus primeras palabras tras conocerse el nombramiento. Señaló que habrá continuidad en Navantia, "que no continuismo", y trató de frenar suspicacias al poner en valor que “la industria debe contribuir a terminar con la brecha en materia de desempleo que separa a las zonas más desfavorecidas del resto de España”. En este sentido, "Navantia aporta cohesión social en aquellas zonas donde se ubica y genera en su conjunto el 80% del trabajo del sector naval”, remachó.

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