Mineira de Corcoesto aspira a realizar su proyecto extractivo sin cambiar ni una coma

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Considera que la DIA aprobada el año pasado avala técnicamente la explotación y que solo necesita obtener los fondos propios exigidos

Protesta en contra de la mina de oro en Corcoesto

02 de noviembre de 2013 (00:48 CET)

Tienen razón los colectivos contrarios a la mina de Corcoesto en mantener la prudencia tras la negativa de la Xunta a autorizar el proyecto de la multinacional canadiense Edgewater en Bergantiños. En Mineira de Corcoesto están lejos de tirar la toalla. Más bien todo lo contrario. Se preparan para una batalla que tiene como meta mantener el proyecto extractivo, que consideran técnicamente “impecable”, sumar inversores para obtener los 27 millones de euros que le exige el Gobierno gallego y plantear recursos y alegaciones al rechazo anunciado por Feijóo, una vez que cuenten con los fondos suficientes. Todo eso, claro está, cuando les conste por escrito la negativa de la Xunta que, según informan, todavía no les ha sido notificada.

Núñez Feijóo especificó en el Parlamento que no se autorizaría el proyecto “al entender que no acredita el cumplimiento de todos los requisitos técnicos y económicos establecidos en la legislación”. En Mineira de Corcoesto, que supo de la decisión de la Consellería de Industria en una reunión el 14 de octubre --un día antes de que el presidente de la Xunta hiciese público el rechazo al proyecto--, sentó mal el anuncio, calificaron de “incomprensible” la decisión y reafirmaron su intención de seguir adelante.

Esta postura tiene un razonamiento detrás. En la empresa consideran que no hay argumentos contra el plan técnico para el desarrollo del proyecto y se apoyan en la Declaración de Impacto Ambiental positiva emitida por la Consellería de Medio Ambiente en diciembre del año pasado. Así pues, continúan negociando con inversores para poder reunir los fondos propios requeridos, 27 millones de euros, y aprovechan para indicar que las palabras de Feijóo han mermado la confianza en el proyecto y complicado las conversaciones. No son sólo inversores extranjeros, en la mesa de negociación también se sentaron posibles socios gallegos y españoles, informan fuentes conocedoras del proceso.

Las bazas de la minera


De la lógica que sigue la empresa se concluye que una vez reunidos los fondos propios será difícil para la Xunta poner pegas al proyecto. Argumentan que se trata de una iniciativa seria y solvente, en la que han invertido ya 20 millones de euros en la fase de tramitación. Por este motivo, no se plantean modificar el plan aprobado en diciembre por Medio Ambiente. Entre otras razones, porque los cambios requerirían una nueva evaluación del proyecto, una nueva Declaración de Impacto Ambiental, con el consiguiente retraso.

Lo cierto es que desde las plataformas contrarias a la mina, así como desde colectivos ecologistas y desde la Sociedade Galega de Historia Natural, han sembrado dudas razonables sobre el impacto ambiental de la explotación. Entre ellas, el uso de arsénico en la extracción y el efecto que puede causar sobre el río Anllóns.

A la espera de los argumentos de Industria, Mineira de Corcoesto está dispuesta a jugar sus cartas. Más allá de las alegaciones, que se da por hecho que llegarán, defenderá el papel de la mina como dinamizador económico de la comarca y cuenta con el apoyo de los tres alcaldes de los municipios afectados por la extracción (Cabana, Coristanco y Ponteceso), todos del Partido Popular y todos enfadados por la decisión de la Xunta.

¿Y el medio ambiente?

Por todo esto, los detractores de la mina siguen alerta. Echan de menos un posicionamiento más firme de la Xunta que, por el momento, no ha detallado los motivos de su rechazo y ha obviado toda consideración sobre el efecto ambiental de la explotación.

La pelota está ahora en el tejado de Industria. De sus argumentos para tumbar el proyecto dependerá el margen de maniobra de la minera, dispuesta a pelear para sacar adelante la explotación. Un rechazo contundente implicaría invalidar la declaración ambiental, lo que supondría un golpe casi definitivo. Pero en Mineira de Corcoesto aseguran que no hay argumentos para ello.
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