Metrovacesa: el ex imperio de los Sanahuja, a punto de ‘desaparecer’ en bolsa

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LA CAÍDA DE UN GIGANTE

Sede de Metrovacesa en Madrid

24 de julio de 2011 (19:30 CET)

En 2007, Metrovacesa valía 5.700 millones de euros en bolsa y era la primera inmobiliaria del país. Tras una larga guerra, sus dos accionistas principales acordaron la división de la compañía. El jerezano Joaquín Rivero se hizo con la filial francesa Gecina y la familia Sanahuja tomó las riendas del grupo inmobiliario.

Luego vino el pinchazo de la burbuja, un puñado de inversiones suicidas de los dueños de Sacresa como la compra de la sede en Londres de la sede del HSBC, el impago de la deuda y la entrada obligada en diciembre de 2008 de los bancos en el accionariado a cambio de un 54,75% del capital que el grupo liderado por Román Sanahuja controlaba en la inmobiliaria.

Apenas cuatro años después, Metrovacesa apenas vale 181 millones de euros en bolsa y las entidades financieras accionistas de la inmobiliaria han lanzado una ampliación de capital que forma parte del acuerdo de refinanciación del grupo. Según un informe encargado por la propia compañía a PricewaterhouseCoopers, Metrovacesa "se encuentra actualmente en una situación financiera que hace que su viabilidad se encuentre en peligro grave e inminente".

Cuando termine la ampliación, el grupo habrá conseguido un gran balón de oxígeno para salir adelante en su actividad empresarial, pero corre un riesgo muy serio de prácticamente desaparecer de la bolsa en la que tanto brilló durante los años del boom, cuando llegó a cotizar a 129 euros por acción. Ahora vale 2,52 euros.

No es que deje de cotizar, pero su liquidez en el mercado de valores se habrá reducido a la más mínima expresión. Tras la ampliación, los bancos que entraron en el capital en diciembre de 2008 y forman parte del consejo --Santander, Bankia, BBVA, Sabadell y Popular-- elevarán su participación desde el 65% hasta el 96,8%. Pero si ninguno de los inversores minoritarios del Metrovacesa acude a la ampliación de capital, el free float o porcentaje de acciones que se negocian libremente en bolsa se reduciría hasta el 0,296%.

Es decir, que Metrovacesa se convertirá en un valor sin liquidez alguna en bolsa y podría verse obligada por la CNMV a ampliar su free float en un plazo de tiempo razonable. Como ha ocurrido en el caso de la mayoría de las inmobiliarias, cuya liquidez se ha reducido extraordinariamente por la crisis del sector, el supervisor bursátil obliga a las compañías a dar liquidez a aquellos inversores que quieren comprar o vender. Es una medida provisional que ya se alarga tres años ante la imposibilidad de las empresas del sector de colocar sus acciones en el mercado a nuevos inversores.

Acaba la ampliación


La ampliación de capital ya está en su fase final y termina el martes 26 de julio. La operación está asegurada por un mínimo de 1.358 millones de euros a través de la compensación de parte de los créditos que la compañía mantiene con los bancos miembros del consejo de administración.

En la primera vuelta de la ampliación, las nuevas acciones van a ser ofrecidas a todos los accionistas del grupo. Si no se suscribe totalmente, los bancos presentes en el consejo la cubrirán hasta los 1.358 millones necesarios para cumplir con los acuerdos de refinanciación.

Ahora el grupo quiere abrir una nueva etapa, marcada por el abandono de los negocios de promoción y de suelo para concentrarse en el negocio patrimonialista o de alquiler. Al término del primer trimestre, Metrovacesa tenía una deuda total de 5.751 millones para los que ha elaborado dos planes de viabilidad. A cierre del pasado mes de marzo, Metrovacesa contaba con un 'stock' de viviendas pendientes de entrega de 441 pisos y una cartera de suelo de 3,2 millones de metros cuadrados edificables.

En esta nueva etapa con los bancos acreedores al frente del grupo, la actividad de Metrovacesa se centra principalmente en España. Tras las últimas desinversiones en Reino Unido y en Alemania, España supone el 98% de los ingresos por alquiler del grupo y en torno a dos terceras partes del valor bruto de los activos de patrimonio.
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