Megasa, el brazo comercial de la familia Freire, entra en pérdidas

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La compañía ha dado un vuelco a su negocio siderúrgico durante la crisis y el 78% de sus ventas, 959 millones, ya dependen de la exportación

Imagen de archivo de una protesta de trabajadores de Megasa Siderúrgica | EFE

01 de noviembre de 2014 (23:28 CET)

No son tiempos sencillos para la primera siderúrgica gallega. Metalúrgica Galaica (Megasa) recordará el año 2013 por la amenaza de la familia Freire de cerrar las puertas en Narón, la planta de referencia de un grupo que mueve más de mil millones en ventas al año. Los continuos vaivenes normativos en los que se meció la reforma eléctrica y el impacto que tiene sobre la fábrica gallega --y sobre todas las de su ramo-- la tarifa para grandes consumidores forjaron una crisis que no está del todo zanjada. Megasa está entre las numerosas empresas que han recurrido el cambio normativo, aunque parece que la planta de Narón ya no pende de un hilo.

Para culminar aquel ajetreado curso, Metalúrgica Galaica, el brazo comercial del grupo, entró en números rojos. Borró del mapa los 4,5 millones que había obtenido en 2012 para presentar un resultado de ejercicio de 593.000 euros en negativo. La empresa facturó 959 millones, sin contar con la otra gran sociedad del grupo, Megasa Siderúrgica, el brazo industrial. Esta acostumbra a mantener una facturación mucho menor (282 millones en 2012), pero aún así se sitúa entre las primeras de Galicia por cifra de negocio.

Todo por la exportación

A pesar de que la pata industrial coqueteó con los números rojos --Megasa Siderúrgica redujo sus beneficios hasta los 506.000 euros-- y la comercial entró de lleno en ellos, la salud del consorcio capitaneado por los hermanos Freire parece sólida. Durante la crisis económica se ha volcado en la exportación, y ha conseguido dar un vuelco a sus mercados de referencia, sabiendo que España y Portugal, por donde extiende sus fábricas, estaban atrofiados por la recesión.

Solo desde 2010, las ventas procedentes de las exportaciones se han duplicado. Alcanzaban los 343 millones ese año y a cierre de 2013 eran más de 746 millones, un 77% de toda la cifra de negocio. “Desde el punto de vista comercial – explica Megasa-- y a pesar del actual contexto económico hemos mantenido como principal objetivo de ventas el mercado ibérico, pero la disminución de la demanda obligó a la búsqueda de nuevos mercados con capacidad de crecimiento que permitiesen la salida de nuestra producción, y por este motivo se incrementan las exportaciones, sobre todo las que tienen como destino los países del Norte de África”.

Castigo por las divisas


Los herméticos hermanos Freire tienen más razones para estar tranquilos. Megasa tiene un endeudamiento bajo, ha mantenido más o menos estable tanto la cifra de negocio como la plantilla y el resultado de explotación está en dígitos positivos.

En cambio, el resultado financiero de la sociedad se ha ido a pique, con un saldo negativo de 1,1 millones frente a los 6,8 millones de beneficio del año anterior. La familia Freire achaca la desventura al impacto del cambio de divisas, “con un impacto negativo de 5 millones”, y a la “menor retribución de los depósitos bancarios”.
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