Media patronal prepara ya el preconcurso ante los recelos de la banca 

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Las entidades financieras, que insisten en pedir unidad, concluyen que el documento firmado el pasado viernes no avala el plan de viabilidad 

Antonio Dieter Moure, presidente de la CEG

en A Coruña, 21 de julio de 2016 (01:14 CET)

"Las negociaciones están abiertas pero son complicadas. Cuando hay división, todo es más complicado". Así se prounciaban este miércoles fuentes financieras sobre la situación de la Confederación de Empresarios de Galicia, que necesita ampliar la hipoteca que pesa sobre su sede para lograr oxígeno financiero y evitar el preconcurso de acreedores.

Esa está siendo la gran batalla para el nuevo presidente, Antonio Dieter, que el viernes pasado condicionó su continuidad en el cargo a que la junta directiva refrendase el plan de viabilidad con el que tiene que convencer a las entidades financieras. De esa reunión sobre la bocina salió un documento unitario que, a juicio de la banca, no ofrece las garantías requeridas.

Pontevedra oficializa su rechazo

Las entidades concluyen que el único consenso está en que la CEG es viable, pero no en el plan de viabilidad. Y no equivocan la interpretación. La patronal de Pontevedra ratificaba este lunes en junta directiva el rechazo a apoyar la hoja de ruta por discrepancias de fondo en el plan de despidos, tanto en lo relativo a costes, como a los plazos y departamentos afectados.

El plan plantea ocho despidos, con lo que la plantilla de la patronal pasaría de 20 a 12 trabajadores. El coste de la medida ascendería a 130.000 euros, aunque se provisionaría una cuantía equivalente, 135.000 euros, por posibles reclamaciones respecto a la indemnización. Junto a esta medida, se aplicarán reducciones de salario al resto de trabajadores para ahorrar otros 22.000 euros mensuales.

Tres provinciales críticas

Las críticas que hace Pontevedra las comparte también Lugo y las mastica Ourense, que optó por abstenerse pese a no estar de acuerdo con el ajuste. En la provincial de Antonio Dieter lamentan que se prescinda de los trabajadores con menores sueldos, mientras permanezcan otros con una retribución que supera a la de un conselleiro o incluso a la del presidente de la Xunta.

Las posiciones de Jorge Cebreiros –y ahora de la patronal de Pontevedra-- de Jaime López –secretario de los empresario lucenses-- y de Pérez Canal –presidente de los ourensanos-- hacen evidente para la banca que no existe unidad en torno a la hoja de ruta.

El portazo de la Xunta

El otro problema para las entidades es que la propia Xunta se ha desvinculado de la CEG. Pese al empeño de Dieter, que hasta en dos ocasiones pidió a Feijóo apoyo, el Gobierno gallego ha optado por mantenerse al margen de las cuitas de la patronal.

En este escenario, una parte del empresariado piensa ya que la mejor solución para la CEG sería declarar el preconcurso de acreedores, lo que equivaldría a ganar tiempo para perfeccionar el plan de viabilidad y atender a los compromisos de pago.

Las debilidades del plan

Estos empresarios consideran que la hoja de ruta actual no solucionará a largo plazo los problemas financieros, que llegarán a un nuevo punto de tensión a finales de mes, cuando haya que abonar las nóminas de la plantilla.

Dieter, por su parte, sigue intentando sacar adelante el plan de viabilidad al que ha vinculado su cargo como presidente. Pero para eso necesita el visto bueno de la banca, que sigue sin dar una respuesta definitiva.
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