Multiplicar por 40 la rentabilidad: así invierten los mecenas de startups

La figura de los 'business angels' está cada vez más extendida en las empresas emergentes

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El crecimiento de una startup a veces no tiene techo. El rédito al acertar en la inversión tampoco. Desde que empezó a hincharse la burbuja del emprendimiento, diferentes empresarios han visto en el sector la nueva gallina de los huevos de oro. Ellos son los business angels, inversores que escogen el momento idóneo para apostar por una idea. Las aportaciones suelen oscilar entre los 5.000 y los 50.000 euros. En cambio, la rentabilidad, en algunas ocasiones, es desorbitada.

La mayoría se conoce a través de Startupxplore, una iniciativa que fundó Javier Megías y que buscaba precisamente dinamizar la actividad entre estos agentes con jóvenes que empiezan, incubadoras y aceleradoras. Hoy, el portal es la referencia en España del ecosistema emprendedor donde conectan algunos de estos mecenas.

Eneko Knörr, “cuestión de feeling”

Eneko Knörr fundó su primera empresa en el 2000. Tras una experiencia fallida creó Hostalia, una de las principales empresas del hosting de España.

Knörr nunca olvidará 2016. El pasado año, ganó un millón y medio de euros con la venta de su participación en tres startups: TicketbisPetcoach y Habitíssimo. Ticketbis es el mejor ejemplo del éxito que le ha conllevado una inversión acertada, después de que en el mayo anterior la web española de reventa de entradas fuera vendida a Ebay por 165 millones.

Y es que el vasco fue de los primeros en fijarse e invertir en ella. Tras sellar la operación y desprenderse de la participación que le ligaba desde 2009, multiplicó su rentabilidad por 40.

Los ‘business angels’ invierten entre 5.000 y 50.000 euros

Su perfil, dice, es el de mayor riesgo. Está acostumbrado a apostar por ideas todavía sin materializar. “Suele ser cuestión de feeling”, reconoce. Así ocurrió con Habitíssimo, donde también cosechó pingües beneficios al lograr un retorno 22 veces mayor a la inversión inicial.

Conoció a los fundadores en 2009, en el Campus de Seedocket. Para convencerle bastó con una presentación (power point) que le mostró el mismo CEO, Jordi Ber. Knörr afirma que se decidió porque Ber ya tenía experiencia previa en el grupo Intercom y por la confianza que transmitía.

Vincent Rosso, de fundar Blablacar a trabajar codo con codo con emprendedores

Vincent Rosso arrancó en 2006 con la creación de Blablacar. Tras la inversión inicial que se resiste a confesar, el famoso servicio de vehículo compartido se ha revalorizado enormemente. La participación del empresario está tasada en la actualidad en dos millones de euros.

Ahora, más despegado de Blablacar, dedica parte de su tiempo a invertir en startups pero, sobre todo, a asesorar a los emprendedores. El francés, al igual que muchos otros business angels, no se sienta en el consejo de administración de las empresas en las que participa. No obstante, sí que asesora a los diferentes directores.

Rosso invierte en startups. No obstante, también asesora a los emprendedores

Su mentorización es exclusiva. Actualmente sólo concentra sus esfuerzos en poco más que dos proyectos: Ontruck y Consentio. El francés asegura que le gusta analizar al máximo antes de embarcarse en cualquier aventura en la que va a aportar su capital. Una metodología que persigue “diversificar el riesgo”.

Carlos Blanco, medio centenar de startups en cartera

Otros, en cambio, abren mucho más el abanico. Es el caso de Carlos Blanco, que ha invertido en más de 75 startups a lo largo de una década. Su apuesta es transversal: desde empresas especializadas en la búsqueda de empleo como CornerJob hasta las delivery como Glovo. Entre su cartera también figuran Kantox, Deporvillage o Chicfy, la popular app especializada en la compraventa de artículos de ropa.

La última apuesta de Blanco ha sido Housfy, la plataforma digital de compraventa de pisos entre particulares. El pasado 4 de julio el empresario entró en la primera ronda de financiación que se cerró en 700.000 euros. En ella también participaron otros inversores como Oriol Tomàs, de la familia Carulla, y Dídac Lee

La apuesta de Blanco es transversal al sector en el que se enclava la startup

Actualmente, Blanco participa de medio centenar (47) de empresas emergentes. Afirma que –al igual que, por ejemplo, Eneko Knörr– suele invertir en fases tempranas. Sin embargo, matiza, se decide sólo si hay buenas métricas. Añade que , en caso de tener capacidad, «también apoya el producto en posteriores rondas de financiación».

Blanco es un bussines angel que opera a través de su plataforma Nuclio, una incubadora “que construye startups a partir de ideas de negocio validadas en otros mercados”. Según afirma, para sus proyectos “identificamos e investigamos modelos de éxito en otros países, los trasladamos y los desarrollamos siguiendo una metodología propia”.

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