Protesta de los trabajadores de Alcoa contra el cierre de la planta de A Coruña / Cabalar (EFE)
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Alcoa confirma que la planta de aluminio de San Cibrao cerrará el año con pérdidas y recuerda que necesita una tarifa energética estable

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Protesta de los trabajadores de Alcoa contra el cierre de la planta de A Coruña / Cabalar (EFE)

en A Coruña, 08 de noviembre de 2018 (05:00 CET)

Tras años de desazón por los elevados costes energéticos en España, Alcoa atraviesa la paradoja de que todas sus plantas con primas por interrumpibiidad provocan pérdidas, incluida la del complejo de referencia de la multinacional norteamericana en territorio español. La compañía confirma que la planta de aluminio de San Cibrao (Lugo) cerrará 2018 con números rojos, situación que ya habían avanzado los sindicatos hace un mes, cifrando el resultado negativo en torno a los 20 millones.

Será algo más. Aunque la compañía no ofrece cifras exactas sobre la marcha del complejo lucense, sí que estima unas pérdidas de 74 millones este año en las factorías que pretende cerrar, en A Coruña y Avilés, que se elevarán alrededor de los 100 millones de euros si se suma la planta de aluminio de San Cibrao, dicen fuentes de Alcoa. La planta de alúmina, suministrada por el gasoducto de Naturgy, será la única en beneficios del grupo, curiosamente, el ejercicio que se quedó sin primas en la subasta de interrumpibilidad. Según las fuentes consultadas, las ganancias de esta factoría superarán con creces los números rojos de las plantas de aluminio.

La venta de las plantas de Alcoa

Cuando la multinacional anunció los cierres en A Coruña y Avilés, el pasado 17 de octubre, descartó que el coste de la energía fuera una causa directa de la decisión, que achacó a problemas estructurales de las factorías. Advierte, sin embargo, que un marco energético estable “es fundamental para San Cibrao”, aunque no pese sobre las instalaciones la amenaza de cierre. “Necesita un coste de la energía en la línea del que tienen los competidores de nuestro entorno y en la línea del resto de plantas del grupo”, remarcan en la empresa.

Quizás esta cuestión explique, al menos parcialmente, la insistencia de la Xunta en demandar al Ejecutivo de Pedro Sánchez la convocatoria de la subasta de interrumpibilidad y un diseño estable para las tarifas eléctricas, lo mismo que piden los trabajadores de Alcoa desde hace años. Alberto Núñez Feijóo avanzó que este jueves, en el encuentro con las ministras de Industria y Transición Ecológica, Reyes Maroto y Teresa Ribera, pedirá una tarifa estable para cinco años y con primas. "Si no hay un marco mínimamente estable, las empresas electrointensivas tienen muchas coartadas para irse de Galicia y de España”, zanjó el presidente de la Xunta.

¿Por qué esta insistencia si Alcoa ha desvinculado sus cierres del precio de la energía? Además de la afectación a la planta de San Cibrao, las posibilidades de encontrar un inversor para las instalaciones de A Coruña y Avilés mejorarían una vez despejada la incertidumbre de los costes energéticos. Alcoa asegura que, hasta la fecha, nadie les ha trasladado propuesta alguna para adquirir las plantas.

La subasta de interrumpibilidad más extraña

Tampoco aclara la compañía si se presentará con las tres plantas a la subasta eléctrica, que debe convocarse en un corto periodo de tiempo, pues los megavatios asignados vencen el mes que viene. Si las plantas de A Coruña y Avilés no participan en la puja, quedándose sin incentivos, se cerrará la puerta a que sigan activas hasta el próximo reparto de interrumpibilidad, que debería realizarse seis meses después.

La opción contraria es de lo más singular, pues Alcoa llevaría a la subasta para competir por primas dos plantas que asegura que va a cerrar.

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