Más de la mitad de los parados de Ordes perdieron su trabajo tras la deslocalización del textil

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En la década pasada, este ayuntamiento coruñés se convirtió en un referente en Galicia en la rama de la confección. Los vecinos crearon pequeñas cooperativas de talleres de costura que ahora no pueden competir con los precios de la mano de obra de Marruecos o La India

18 de junio de 2012 (01:30 CET)

Mientras que Inditex hace historia cada semana, el resto de empresas del textil gallego recuerdan que la vida no es tan fácil para ellos y que la crisis y la caída de las ventas han supuesto una sangría en los puestos de trabajo.

No sólo se ha destruído empleo en las grandes firmas, las auxiliares de confección son las pequeñas y medianas empresas que más están sufriendo la crisis, sobre todo a partir del 2006, cuando las grandes industrias comenzaron a deslocalizar sus producción a países en vías de desarrollo. Varias comarcas gallegas especializadas en el textil han sido duramente castigadas: uno de los ejemplos más claros está en el ayuntamiento de Ordes, cercano a Santiago, y que desde los sesenta desarrolló una fuerte empresa de confección conformada a través de cooperativas de pequeños talleres de costura.

Hoy en día gran parte de los parados de este municipio provienen, justamente, de la caída del textil. En este concello que no llega a 13.000 habitantes hay registrados cerca de 1.450 parados. El PSOE local calcula que cerca de 800 pueden provenir de la destrucción de empleo relacionado con la confección.

Más de 1.500 personas dedicadas a la confección

El número de parados que ostenta el municipio se corresponde, curiosamente, con la cifra de empleados en el sector que llegó a tener la confección en 2004. Sin embargo, los tiempos han cambiado y ahora, en Ordes ya no hay un pequeño taller de costura cada dos casas.

La aguja llegó a Ordes en la década de los sesenta de la mano de la empresa Viriato. La firma se puso a funcionar rápidamente dando trabajo a muchas mujeres de la zona que solían llevar los tejidos y coserlos desde sus casas. Pronto, la fama del textil de Ordes comenzó a crecer: nacieron más empresas y los trabajadores se profesionalizaron creando cooperativas.

La buena mano de obra provocó que muchas grandes firmas comenzarán a mandarles producción a estas discretas cooperativas. Sin embargo, el trabajar sólo para grandes firmas --como Inditex, entre otras-- comenzó a pasarles factura, pues ellas eran las que ponían el precio a su trabajo.

Los competidores marroquís

Con los primeros destellos de la crisis, en el 2006 llegaron las deslocalizaciones de la producción. Aunque el buen hacer de Ordes hizo que aguantase unos años más, los precios cada vez más bajos y la mano de obra de Marruecos hizo la situación insostenible.

“Las cooperativas cayeron porque no tenían liquidez. Eran vecinos que se profesionalizaron, que compraron las máquinas y apostaron, pero no pudieron con la deslocalización”, dice el concejal socialista Xesús Pedreira, que ha llevado hasta el Parlamento de Galicia una iniciativa para tratar de relanzar el téxtil de la comarca.

Casi 70 talleres


En los buenos tiempos en la comarca llegó a haber unos 68 talleres de fabricación y alrededor de media docena de empresas grandes, como Viriato --que aún sigue funcionando y remonta el vuelo tras un plan de reajustes considerable y cosiendo para El Corte Inglés--, Confecciones Deus, que se dedica a las camisas, o Textil Mendo, que cerró hace un tiempo para reabrise el año pasado con menos personal.

Cuentan las malas lenguas que muchos talleres y empresas hicieron de todo para aguantar. Hasta el año pasado uno sopesó traerse la mano de obra directamente desde Marruecos. No llegó a hacer eso porque cerró antes.

Centro tecnológico

Ante la cantidad de “agujas olvidadas” por las grandes empresas con las que cuenta el ayuntamiento, la propuesta que el PSOE local quiere llevar al Parlamento gallego es la de crear un centro tecnológico del textil donde volver a dar empleo a todas esas cooperativas en quiebra.

“Se podrían fabricar de 2.000 a 5.000 piezas. Una de las ventajas sería que cuando las grandes empresas piden a sus talleres de fuera tardan bastante en mandarles todos los pedidos, casi seis meses, nosotros no sólo tardaríamos menos si no que estamos al lado. Podríamos también llevar la producción al punto de destino”, piensa Pedreira.

Ayudas supeditadas a la producción

Las agujas de Ordes necesitan una reconversión, igual que otras zonas gallegas que se especializaron en los talleres de confección y ahoran ven como su población parada se multiplica. En el caso de Lalín, de puntos Ourense...

“Apoyamos las ayudas a las empresas del textil, pero deberían estar supeditadas a que se mantuviese la producción aquí”, explican diversos representantes sindicales de la rama del textil. “Cada semana cierra un taller de confección”.
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