Factoría de Megasa en Narón

Más allá de la energía: los Freire (Megasa) ponen deberes al Gobierno

Los dueños de Megasa, uno de los grupos gallegos menos transparentes, lanzan una batería de medidas a tomar al margen del precio del megavatio

No solo es el precio del megavatio. Y lo dice un grupo empresarial que, además de poco transparente, es un gran consumidor de energía. La familia Freire, que controla Megasa, encaja la caída de beneficios de su grupo, pero no solo mira al recibo de la luz. De hecho, en la memoria de Megasa Siderúrgica, uno de sus portaaviones, dejan claro cuál es el camino.  Conectividad portuaria, política de exportaciones, programas de inversión en infraestructuras… No se dejan casi nada.

 

También la energía

El impacto del precio de la electricidad, es cierto, también ocupa parte de sus preocupaciones. “Deberán adoptarse medidas que contribuyan a la reducción de los costes energéticos recortando los márgenes actualmente existentes con nuestros competidores del resto de Europa. Debe culminarse la aprobación del Estatuto del Consumidor Electrointensivo y garantizar la cuantía máxima destinada a la compensación de los costes indirectos de CO2”, explican.

“La subasta de interrumpibilidad para 2020 ha generado una situación de grave distorsión de la competencia creando diferencias importantes en el coste eléctrico con nuestros competidores del entorno europeo”, señalan, “perjudicando seriamente la competitividad y que hace que deba ser considerado como uno de los principales factores de riesgo futuro para la industria siderúrgica”.

De las exportaciones a la conectividad

Frente a las restricciones al comercio internacional y las medidas proteccionistas adoptadas por determinados países, la Unión Europea “deberá promover la exportación y el acceso a estos mercados internacionales”, mantienen. “Deberán promoverse modificaciones legislativas e inversiones públicas que permitan optimizar la logística de las fábricas, y concretamente su conectividad con los terminales portuarios que utiliza”, así como la propia competitividad de las mismas (reducción de tasas portuarias) de forma que aseguren la capacidad de exportación.

El transporte terrestre también forma parte de sus reivindicaciones. “Se hace necesario igualmente”, dicen, “el incremento de la carga máxima autorizada de los vehículos de transporte hasta las 44 toneladas y la reducción de peajes de autopistas para el transporte de mercancías”.

Los beneficios de Megasa Siderúrgica, que desde Narón también produce acero corrugado en barra, en rollo y alambrón, se situaron al cierre de 2019 en apenas 538.000 euros, cuando un año antes había ganado 8,9 millones de euros. Este comportamiento también se registra, según las cuentas de Bipadosa, la matriz del grupo, en Metalúrgica Galaica, la comercializadora. Su beneficio cayó a menos de la mitad en un año: desde los 11,2 millones de 2018 a unos 4,7 millones el año pasado. Como para no reclamar reformas pendientes.

Un artículo de X.R.M.

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