Gowex, fundada por Jenaro García, saltó al MAB en 2010. Cuatro años más tarde se descubrió que había falsificado las cuentas. EFE

El MAB agoniza incapaz de deshacerse del estigma de Gowex

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La baja liquidez del mercado y el recuerdo de casos como Gowex ahuyentan a los inversores del Mercado Alternativo Bursátil, convertido en residual

Xavier Alegret

Gowex, fundada por Jenaro García, saltó al MAB en 2010. Cuatro años más tarde se descubrió que había falsificado las cuentas. EFE

Barcelona, 14 de mayo de 2017 (07:25 CET)

Dos empresas de renovables han anunciado recientemente una decisión osada: quieren entrar a formar parte del Mercado Alternativo Bursátil, un parqué que desde el caso Gowex parece reservado a las socimi. Pero hay truco: las dos empresas, EDF Solar y Greenalia, ambas gallegas, decidieron hace años iniciar los pasos hacia el MAB aprovechando ayudas de la Xunta de Galicia.

Si estas empresas saltan al MAB, serán las primeras del año, al margen de las sociedades de inversión inmobiliaria, obligadas por ley a cotizar en el mercado para pymes o, si ganan volumen, como Merlin, en el continuo. Y es que el MAB todavía no se ha recuperado del escándalo de Gowex, y casos como el de Vousse (clínicas estéticas Hedonai), el último de una larga listo, no ayudan.

A principios de año, Vousse, que cotiza en el mercado alternativo, presentó concurso de acreedores. La empresa ya había sido rescatada en 2013, y el empresario mexicano que la rescató ya tenía antecedentes en su país de haber liquidado empresas. En Vousse, prefirió mandarla a la liquidación antes que dar entrada a un inversor. Y con este historial cotizaba en el MAB…

Vousse protagonizó la última quiebra de una empresa del MAB, que todavía no olvida a Gowex

El de Hedonai es solo el último caso. Gowex fue el más famoso cuando, en 2014, tras haber multiplicado su valor en el MAB casi por diez desde su debut, se descubrió que había falsificado las cuentas y que su valor real era cero, lo que pinchó su burbuja y la de todo el MAB. Hay otros ejemplos de empresas con problemas o que vivieron burbujas por previsiones poco realistas que alentaron a los inversores: Carbures, Bodaclick, Zinkia, Nostrum, Diario Negocio, Lumar, Euroespes, etc. Algunas abandonaron el mercado.

Estos casos, pero sobre todo Gowex, evidenciaron un problema de calado en el MAB. ¿Cómo llegó a cotizar una empresa con las cuentas falsificadas? Los expertos coinciden en que la normativa era algo más laxa que en el continuo, pero también en que si una empresa quiere engañar al regulador o a los auditores, lo hará independientemente del mercado. Casos como Bankia, cuya salida a bolsa está pendiente de juicio, o Enron, lo demuestran.

Pero los fallos de seguridad existían, y la prueba palpable es que el ministro de Economía, Luis de Guindos, impulsó un cambio normativo en el mercado para pymes y a principios de 2016, Bolsas y Mercados (BME), regulador del MAB –el regulador del continuo y del IBEX es la CNMV– aprobó una nueva normativa. Con los cambios, los requisitos para cotizar y la información que tienen que presentar las empresas se han incrementado, pero el mercado sigue sin arrancar.

El MAB, territorio propicio para las burbujas

“Es un nido de burbujas”, valora Marc Ribes, socio de Blackbird, agencia de valores que ha hecho varios informes sobre burbujas, como la de Carbures. “Por mucho que se auditen, son empresas en crecimiento, por lo que el interés que generan se basa en previsiones. No tiene ningún sentido”, añade. Otros brókeres, como Lluís Benguerel, de GPM Brokers, creen que la regulación ha mejorado, pero apuntan a otro problema, con el que coinciden todos los analistas consultados: es un mercado demasiado pequeño.

“La idea es buena, pero el mercado español es muy pequeño, no tenemos ni un IBEX decente”, valora Benguerel, por lo que el MAB “es poco atractivo para los inversores”. El problema es que, como tiene poca liquidez, porque las empresas son pequeñas y, además, solo sacan una pequeña parte de su capital a bolsa, el inversor puede encontrarse que quiere vender y o bien no encuentra comprador, o termina vendiendo muy barato.

Benguerel advierte de ello: “Como es un mercado pequeño, si entras con una posición importante, cuando quieres salir puedes hundir la acción”. El broker de GPM admite que parte de la falta de interés de los inversores por el MAB también viene del caso Gowex, pero insiste que se necesitaría un mercado más grande: “Sería más normal a nivel europeo”.

Los analistas advierten de que en el MAB con poco dinero se puede hundir una empresa

Marc Ribes coincide con esta diagnosis: “Con poco dinero puedes mover todo el mercado”. De hecho, ya pasó, y “mucha gente salió escaldada, por lo que el MAB no está de moda y no se reactivará hasta que se quite la etiqueta de inversión especulativa”. Pero el bróker de Blackbird ve otra tara: “Tiene un problema de concepción, y es que está abierto a los inversores amateurs. Esto lo convierte en un nido de burbujas”. La razón, que estos no tienen las herramientas ni conocimientos para evaluar las cuentas y previsiones de una pyme y tienen más difícil detectar una burbuja.

Ramón Alfonso, gestor de carteras y profesor de Eada, explica que el mercado siempre tiene riesgos, y añade que “a las empresas con muy poca liquidez, habría que ponerles una advertencia, como a los paquetes de tabaco”. Coincide en que la actividad en el MAB es baja y compara la burbuja que vivieron algunos de sus valores con la burbuja inmobiliaria: “Todos los inversores empezaron a especular, y comprando caro pensando que nunca bajaría”. Hasta que la burbuja se pinchó. Como en el inmobiliario, necesitará su tiempo para recuperarse.

Aemab, la asociación de empresas que cotizan en el mercado para pymes, creen que el problema es otro: la fiscalidad. Por ello, esta misma semana pidieron al Gobierno el mismo trato fiscal a las plusvalías que tiene el mercado continuo y en los mercados alternativos de otros países de la UE. En concreto, piden que las plusvalías queden exentas de tributación, según explicaron a Efe.

La muestra del bajo volumen de negociación del MAB

La realidad es que el volumen de negociación es muy bajo. Un ejemplo reciente: de las 39 empresas en crecimiento que cotizan en el MAB –excluyendo socimis y sicavs, que tampoco registran mucho movimiento–, menos de la mitad (18) registraron negociaciones el pasado viernes, y el movimiento de acciones no llegó a 3,3 millones de euros.

Pero este dato tiene trampa: de estos 3,3 millones, 2,85 corresponden a Másmovil, la mayor empresa del MAB y que, tras superar los 1.000 millones de capitalización, planea abandonar el mercado de pymes y dar el salto al continuo. Del resto, la mitad, 200.000 euros, los negoció otra de las mayores del MAB, Carbures. Entre Ebioss, Eurona, Home Meal y otras pymes de menor volumen solo sumaron 250.000 euros de negociación.

Un día en el MAB: ni la mitad de empresas se negocian, y una sola tiene el 85% de la actividad

Además, el MAB dio varias muestras de lo estrecho que es el mercado: una empresa, Mondo TV, bajó un 2% con un intercambio de acciones de solo 170 euros, y otra, Neol, se dejó un 3,4% con 1.700 euros. Los propios datos de Aemab evidencian que el volumen de negociación del mercado no ha parado de bajar desde 2014, pese que hay más empresas en el mercado.

¿Cómo se remonta esta situación? BME dio el primer paso endureciendo la normativa, pero es evidente que no funciona, al menos por el momento. El último intento, anunciado esta semana, es crear dos índices nuevos dentro del MAB: el IBEX MAB All Share y el IBEX MAB 15, con las mayores compañías del mercado. El objetivo es darles más visibilidad, como tienen las del IBEX 35, y animar a los inversores. Si lo consigue o no, es una incógnita que el tiempo despejará.

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