Lumar se expande a EEUU solo un año después de evitar el cierre

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"La banca solo ha pensado en sí misma y ha empujado a las empresas a la quiebra", dice el primer ejecutivo de la compañía

Puesto de Lumar en la feria de Bruselas

09 de marzo de 2014 (04:51 CET)

Ejemplo de empresa que comienza a remontar el vuelo tras sufrir terribles agonías para encontrar financiación. Lumar, la compañía gallega con centro de operaciones en A Pobra y dedicada a la comercialización de pescado congelado, viaja la próxima semana a Boston a buscar clientes para arrancar su expansión en el mercado norteamericano. Allí cuenta ya con un socio que la ayudará a saltar el charco.

Empresa basada en la innovación y con vocación exportadora --dedica al mercado exterior cerca de la mitad de su producción--, el desembarco de Lumar Seafood International en Estados Unidos y en la segunda feria más importante de mundo en productos del mar (Seafood Expo North America) se antoja una bocanada de oxígeno tras las dificultades que atravesó el grupo.

Lumar vivió ahogada por la falta de financiación hasta que encontró apoyo en una familia inversora de Luxemburgo, que opera al amparo de la sociedad Kimi SARL. Encontró crédito al margen de la banca. Pero al apoyo económico extranjero tuvo que sumarse el esfuerzo de la familia fundadora, que desembolsó en una ampliación de capital de 4 millones de euros para recapitalizar la empresa, absorber pérdidas y hacer frente a la deuda. El acuerdo con Kimi quedó registrado en el MAB el 26 de abril y menos de un año después la nueva empresa, Lumar Seafood International, regresa a EEUU con vocación expansiva.

Recuperando los niveles de venta

En Boston presentará una gama de platos de pescado en tres variantes. La Kids, con hidratos de carbono aportados por arroz y pasta; Menú, siguiendo el mismo modelo con vegetales e hidratos de carbono pero “enfocada a la gente que necesita soluciones más prácticas e inmediatas”; y Grill, un plato elaborado pensando en el gusto anglosajón por la barbacoa. En realidad, el modelo pasa por ofrecer soluciones prácticas pero aportando “menús muy equilibrados” y saludables, “un factor que preocupa especialmente en Estados Unidos”, explica Javier Martínez, director ejecutivo de Lumar Seafood International.

Esta apuesta es el resultado de la pervivencia del modelo productivo y de la plantilla de 55 trabajadores tras salvar elevados obstáculos. Y también de la experiencia acumulada. Lumar solo falló a la última Lumar Seafood International de Boston tras dos comparecencias porque la situación en Galicia era agónica y había que afrontar la negociación de una deuda superior a los 5 millones de euros. Ahora, explica, Martínez, las sensaciones son mejores. “Estamos en un momento dulce, recuperando niveles de venta normales, previos a los problemas financieros. Veníamos innovando con una línea muy novedosa de producto que había sido premiada en Bruselas. Esa misma línea evolucionó y dio como resultado la que presentamos ahora. Seguimos apostando por el mercado exterior”, expone.

Un acuerdo singular


“Venimos de una familia de pescadores de más de 50 años. Ahora nos vemos en la última etapa, la comercialización. Tratar el producto con excelencia para que llegue al mercado es una necesidad y una creencia. De lo contrario estaríamos poniendo en riesgo nuestro negocio y nuestras vidas”, dice el primer ejecutivo de la compañía porque así lo cree y porque su producto busca hueco en el nicho del mercado saludable. Preservar el modelo de negocio era clave para el futuro de Lumar, que distribuye por toda Europa teniendo como principales mercados Inglaterra, Alemania, Francia y Polonia.

La entrada del fondo luxemburgués fue la solución, que pasó a controlar las dos nuevas sociedades constituidas, Lumar Seafood International y Lumar Seafood Processing. Kimi, los inversores, garantizaron unos ingresos anuales por alquilar las instalaciones de A Pobra de 411.294 euros en un acuerdo a dos años y ampliable a otros tres. Del mismo modo, Lumar también alquila cámaras frigoríficas que le reportarán entre 50.000 y 400.000 euros al año. “Básicamente, Kimi nos ofrece apoyo al modelo de negocio con financiación. Mantenemos la marca y el equipo desde hace cinco años”, apunta Martínez.

“Vivimos un mal sueño y la banca es corresponsable”


A pesar del optimismo por la reanimación de la empresa, Martínez sabe que lo batalla no está ganada y que quedan muchas cuentas por cuadrar: “Todos hemos vivido un momento de expansión brutal. Creímos que todo iba a ser expansión fácil, con aquellos tipos de interés y el dinero casi gratis. Vivimos un mal sueño. Y la experiencia nos demostró que era eso, un mal sueño”, explica.

“Los organismos regularon y la banca solo pensó en su situación. La banca es corresponsable. Alimentó esa expansión. La deuda era asumida y asumible entonces. En el momento en el que recortan ya no”, reconoce.

En esa línea y tras la experiencia vivida, y que todavía provocará horas de despacho para reflotar la compañía, el empresario recuerda a quienes se quedaron por el camino: “La banca cuando llegan los recortes piensan en salvarse ellos y empujan a muchas empresas a la quiebra. Ahora que están más o menos estabilizados empiezan a hablar de financiar a la economía productiva. Pero el daño ya está hecho. Grandes empresarios se han quedado por el camino y esto no lo levantará ni la banca ni el Gobierno, sino los propios empresarios”, concluye Martínez.
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