Los sindicatos temen un chantaje de Villar Mir a la Xunta con la nueva planta de Sabón

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Los trabajadores de los centros de Cee, Dumbría y Sabón critican el silencio cómplice de la administración autonómica respecto a la segregación de los negocios

Miembros del comité de Ferroatlántica de Cee y Dumbría en una protesta ante San Caetano

en A Coruña, 28 de octubre de 2016 (01:00 CET)

FerroGlobe ha puesto las cartas sobre la mesa. La compañía, en la que se integran las factorías gallegas de Ferroatlántica y las centrales hidroeléctricas del Xallas, ha reconocido ante los comités de empresa de las plantas su disposición a segregar estos acivos para una posterior venta, un anuncio que no ha sentado nada bien entre los sindicatos.

La primera reacción de los distintos comités ha sido su oposición tajante a la segregación del negocio hidroeléctico del de las ferroaleaciones. La segunda, preguntar por las intenciones de la compañía si se produjese esa hipotética venta. Pero Pedro Larrea, el consejero delegado de FerroGlobe, no les dejó "nada claro".

Mal precedente

Al contrario de lo que sucedió en la reunión del Comité Europeo Restringido de este miércoles, Larrea recibió a los representantes de cada planta por separado. En el caso de las gallegas, los de Cee-Dumbría fueron los primeros en sentarse a escuchar lo que les tenía que decir. Pero lo que oyeron no les gustó. Les recordó a lo acontecido en 1992, cuando Villar Mir se hizo con la empresa. "Hubo sangre y la gente lo pasó mal", recuerda Juan Villar, representante de UGT.

El secretario de la CIG en Cee, Xabier Santos, que también estuvo presente en la reunión, indica que, en su intento de convencer al comité de la "gran oportunidad" que supone para el grupo deshacerse de las centrales, la empresa vinculó esta operación a mejoras de las condiciones laborales y a inversiones en las fábricas de la comarca y la ya comprometida planta de silicio solar en Sabón, entre otras.

Silencio cómplice de la Xunta

Los representantes sindicales de Cee-Dumbría coinciden en destacar la ambigüedad de Larrea respecto a un posible acuerdo con la Xunta para facilitar la segregación, que ellos entienden que podría estar vinculado al anuncio de inversión realizado por el entonces candidato Alberto Núñez Feijóo para la planta de Sabón. "Se contradice; primero asegura que no hay toma de contacto y luego deja caer que tienen algo hablado...", apunta Villar.

A pesar de su insistencia, los trabajadores siguen de momento sin obtener respuesta a su petición para reunirse con presidente de la Xunta en funciones u obtener de él un compromiso con el cumplimplimiento de la legalidad, que impide la segregación que pretende Miguel Ángel Villar Mir.

Este viernes, el personal de las plantas se reunirá en asamblea para decidir qué acciones van a llevar a cabo hasta que la compañía ceje en su intento o el Ejecutivo autonómico haga a cumplir la ley.

Prudencia en Sabón

Al igual que los de Cee, los miembros del comité de Sabón tampoco salieron con las ideas muy claras sobre cuál es la situación real, pero su portavoz, Francisco Blanco, tiene clara su posición sobre la segregación: "nos negamos".

La separación de los negocios es su preocupación, pero no ocultan su inquietud sobre lo que pueda pasar con la inversión prevista en la planta. En este sentido, reconoce que dentro del propio comité "hay diferentes opiniones" sobre lo que Larrea dejó entrever a este respecto. El hecho de que la inversión esté supeditada a la venta "no lo tenemos claro", afirma, "realmente no nos lo dicen".

En cualquier caso, Blanco recuerda que el propio Feijóo "se hizo acreedor de la inversión" y que, en algún momento, en función de lo que acontezca, "la Xunta tendrá que dar o no explicaciones de lo que se ha cocido en San Caetano".
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