Los retrasos en los cobros ahogan al sector musical

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Los ayuntamientos tardan casi un año en pagar las facturas de sus festejos veraniegos

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17 de agosto de 2012 (14:09 CET)

En Galicia se celebran cerca de 3.000 fiestas todos los veranos, época que aprovechan orquestas y empresas del mundo del espectáculo para hacer su agosto y guardar ahorros para el resto del año, menos excelso en romerías. Sin embargo, este verano ha sido menos provechoso para la industria musical. Las empresas del sector calculan una importante caída en el número de espectáculos con respecto al año anterior.

Al descenso en la facturación hay que sumar los retrasos en los cobros, sobre todo los procedentes de administraciones públicas. En el sector, unas 23 empresas en Galicia, hablan con normalidad de un periodo de cuatro meses para ingresar el precio acordado como previsión más optimista. Si el pagador es un concello o diputación los plazos se prolongan con frecuencia hasta los 6 y 8 meses.

Facturas de 2011


La crisis económica ha estirado los plazos hasta llevarlos a su máxima tensión. En los cajones de la productora Sons Galiza, por ejemplo, hay facturas del 2011 pendientes de cobrar. “La Diputación de Lugo nos debe dinero desde hace más de un año y, en general, la administración pública tarda mucho en pagar. Agadic --la Axencia Galega das Industrias Culturais-- nos debe varios conciertos que organizamos en primavera y todavía no le pudimos pagar al grupo”, explican en la productora de Lugo.

“La normalidad en los plazos solo dura los 6 primeros meses del año”, apuntan en la Asociación Galega de Empresas Musicais (AGEM). “En el segundo semestre los retrasos son muy importantes y así sucede que las empresas están cobrando espectáculos del verano pasado”, aseguran.

La cadena comienza a romperse en ese punto. Las empresas tienen que adelantar el dinero de la producción y conseguir efectivo para la organización del siguiente espectáculo, además de hacer frente al pago de los músicos. “El problema principal es que la financiación bancaria es muy difícil y muy cara, los artistas se pagan al contado y los retrasos son cada vez más largos. El año pasado fue horrible, sobre todo por el retraso en los pagos de los ayuntamientos, y esperamos una situación parecida para este segundo semestre”, concluyen en AGEM.

Baja contratación

Acostumbrados a aplazar los cobros, entre las empresas del sector preocupa más la baja contratación del verano, a pesar de que la mayoría de las empresas rebajaron los precios para mitigar la caída.

Algunas, como la coruñesa Merlo Branco, --Os Cempés, Leilía, entre otros artistas-- estiman que la facturación de agosto ha sido inferior a la de los meses de noviembre y diciembre en un año normal. “No tenemos todavía cifras exactas, pero la reducción en la actividad es evidente. La subida del IVA nos coge en una situación mala. Vamos en camino de trabajar el doble para ganar la mitad de dinero”, explican.

“Si consideramos un plazo de 6 meses para cobrar las facturas como normal, podemos decir que estamos al día, pero lo más preocupante es la baja contratación de este verano que agrava la situación”, coincide la productora ourensana Zouma Récords, que trabaja con músicos como María do Ceo, Quempallou o Cristina Pato.

Orquestas

A las orquestas les fue un poco mejor que a sus compañeros en el circuito de las fiestas de verano, pero tampoco son inmunes a la crisis económica. Solo las más importantes aguantan el tirón, caso de Olympus o Panorama, y mantienen un número de espectáculos similar al de otros años.

Para el resto, las actuaciones se han reducido y también los precios. Algunos de los promotores hablan de una caída de “entre un 10 y un 15%” en los últimos dos años, aunque advierten que el precio por actuación es muy variable y depende de la distancia que tienen que recorrer, el horario y la duración del espectáculo.

Serrat, Sabina y la polémica de Vigo


Vigo era tradicionalmente junto a Coruña la ciudad gallega que más gastaba en sus festejos, situándose en un presupuesto cercano al millón de euros. Este año, sin embargo, ha destacado por rebajar casi a la mitad este presupuesto.

Para ahorrar costes, el ayuntamiento contrató el concierto de Serrat y Sabina celebrado el 16 de agosto, “de forma directa”, sin contar con la intermediación del sector musical gallego. Según afirmó el alcalde Abel Caballero, la contratación directa permite evitar “sobrecostes” e “intermediarios”.

La iniciativa no ha gustado a la industria. En un comunicado emitido desde la Asociación Galega de Empresas Musicais (AGEM), el sector confima que se siente “menospreciado” por el alcalde de Vigo y pide el apoyo de las administraciones públicos que han “recortado las programaciones y paralizado el departamento de cultura y la programación de eventos”.

“Desde AGEM consideramos que se está pagando este concierto muy por encima de su coste real y que el dinero desembolsado por el ayuntamiento no obedece a ningún criterio de mercado actual. Las empresas musicales de Galicia no solo garantizan la viabilidad de los proyectos en los que colaboran con la Administración pública, sino que crean empleo y tributan con sus impuestos en las ciudades de nuestro país”, concluye el comunicado.
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