Transportes Souto, uno de los mayores operadores logísticos de Galicia, refinanció el año pasado su deuda pero fue incapaz de cumplir su plan de negocio
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El Gobierno gallego y la banca respaldaron el año pasado la refinanciación de la deuda de Transportes Souto, que ahora se precipita hacia el concurso

Rubén Rodríguez

Economía Digital

Transportes Souto, uno de los mayores operadores logísticos de Galicia, refinanció el año pasado su deuda pero fue incapaz de cumplir su plan de negocio

en A Coruña, 21 de febrero de 2018 (06:00 CET)

Transportes Martínez Souto, uno de los principales operadores gallegos del sector y proveedor logístico de PSA Citröen por su alianza con Gefco, ha cesado su actividad y avanza hacia la suspensión de pagos, poniendo en peligro unos 1.500 empleos, 700 trabajadores de plantilla y otros tantos transportistas que trabajan para el grupo gallego casi en exclusiva, según la Federación Nacional de Transporte de España (Fenadismer).

La crisis de Souto afecta también a Abanca, el principal financiador, y a la Xunta, que respaldó a través de Xesgalicia el plan de negocio de la compañía 2017-2022, con el que logró refinanciar su deuda y emprender un infructuoso camino hacia su saneamiento.

Plan de negocio

A cierre de 2016, la empresa tenía un pasivo de 67,1 millones, de los que 22 millones eran deudas con entidades de crédito, procedentes de préstamos hipotecarios sobre naves del grupo, que tiene 40 delegaciones repartidas por España y Portugal. Abanca y el Popular-Pastor son los principales acreedores financieros.

En abril del año pasado, Grupo Souto presentó un plan de negocio a cuatro años diseñado por Deloitte con el que pretendía aliviar la carga de deuda que lastraba al grupo. Xesgalicia apoyó con financiación la hoja de ruta, según las fuentes consultadas. La Xunta, a preguntas de Economía Digital, no respondió este martes en qué cuantía.

Empresa viable pero sin tesorería

Para el desarrollo del plan, Abanca asumió carencias en la amortización del principal préstamo hipotecario que tenía con la compañía, el resto de créditos se alargaron cinco años y se redujeron los tipos de interés. De esta manera disminuyeron considerablemente los costes financieros de la compañía, que acrecentaban su otro problema: la falta de liquidez que acabó precipitando la crisis.

Según fuentes del sector, es una empresa viable y con capacidades de crecimiento, pero arrastra problemas de gestión y una estructura demasiado extensa y costosa para la tesorería del grupo, que facturó en 2016 casi 80 millones.

Compromisos sin cumplir

A cambio de su apoyo, Xesgalicia y la banca impuseron a Souto una serie de obligaciones hasta el momento incumplidas. La compañía se comprometía a desarrollar un plan de desinversiones para mejorar su liquidez, simplificar su estructura con la absorción de las filiales Invergestión Muiños, Logística Dama, Promociones Rovimar y Gorane Urceli y que los socios hiciesen una aportación de fondos en paralelo a la nueva financiación bancaria.

Estos compromisos no se han llevado a cabo hasta la fecha, según las fuentes consultadas. Tampoco se dio entrada a un socio a pesar de contar con la oferta de un fondo de inversión, según las mismas fuentes. La compañía, administrada por Jesús Martínez Souto y Jesús Martínez Muiños, no respondió este martes a la llamada de Economía Digital.

El frenazo en la actividad ha puesto en alerta a PSA y Gesco, que buscan una solución alternativa a Souto para el desarrollo de su operativa. El fabricante automovilístico aseguró que, por el momento, su logística no se ha visto afectada por el cese en la actividad de la compañía. 

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