"Los precios altos de la leche tardarán mucho tiempo en volverse a ver"

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Dairylac imita a la industria y acude al mercado libre, con fuerte volatilidad y en etapa bajista debido al desequilibrio entre oferta y demanda

Francisco Conde y los responsables de Lasurgal, con Jaume Llopis al frente

en A Coruña, 10 de agosto de 2016 (00:04 CET)

El fin de las cuotas lácteas y el incremento de la producción favorecen la creación de proyectos de alto valor añadido, como Dairylac, al no encontrarse con restricciones a la hora de conseguir producto. La empresa opera como un actor intermedio, que conecta a la industria que necesita leche en un corto periodo de tiempo con el ganadero que no logra dar salida a su producto.

La industria suele cerrar contratos con un 60% o 70% de la cantidad de leche que necesita. Para el porcentaje restante acude al mercado libre o spot, es decir, compra semanal o mensualmente para cubrir las necesidades inmediatas.

De esta manera opera también Dairylac, actuando en un mercado que fija los precios cada semana. Por lo tanto, este mercado sufre una gran volatilidad. El actual desequilibrio generado por el exceso de oferta que no encuentra un mercado para dar salida al producto hace que los precios caigan y la empresa esté obteniendo leche a precios muy bajos, inferiores a la media.

La crisis láctea

La empresa explica que años atrás llegaron a rondar los 50 céntimos por litro, más del doble de lo que se llega a pagar ahora. ¿Por qué este declive?

"Nuestros compañeros del norte, que son muy educados, dicen que hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda. El final de las cuotas lácteas trajo consigo un crecimiento de la producción en Europa, que fue espectacular, en el primer trimestre del año los indicadores marcaban un 27% de crecimiento. Y el mercado no lo absorbe todo. Las ayudas de intervención de Europa se acabaron en muy breve espacio de tiempo, han tenido que ampliarlas, y los mercados no absorben el exceso de producción", explica Tomás Pérez, consejero delegado de Dairylac.

El fin de las cuotas perseguía que las industrias europeas pudieran conquistar mercados, pero "el ajuste ha sido muy imperfecto y ha provocado un desequilibrio muy grande", concluye.
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