El presidente de la entidad, Carlos Torres (i) y el consejero delegado, Onur Genç, durante la presentación de resultados de la entidad, este jueves en Madrid. EFE/Fernando Villar

Los planes de recompra de acciones reaparecen para quedarse

BBVA, Banco Sabadell, Unicaja o Bankia reconocen que estudian ese modelo de retribución, que ya ha puesto en marcha Liberbank

El Banco Central Europeo (BCE) y la banca parece que están acercando posturas en la reflexión sobre lo necesario que es que los inversores no den la espalda al sector en un escenario de tipos de interés negativos que se va a prolongar en el tiempo. Con la expectativa de que probablemente en los próximos años las entidades financieras ofrecerán una rentabilidad a través del ROE inferior a su coste de capital -el supervisor europeo calcula que bajará incluso será inferior al 6%- poco a poco unos y otros coinciden en que algo más hay que dar al mercado para que no haya una huida de dinero hacia otros sectores hasta que el ciclo del precio del dinero comience a impulsar la cuenta de resultados.

Los bancos españoles llevan mucho tiempo teniendo claro que ese gancho es el dividendo, y, de hecho, los planes estratégicos que están en vigor, como en el caso de Bankia, Caixabank o Banco Sabadell, la retribución en efectivo es un eje clave. Sin embargo, y ante el continuado mensaje de prudencia sobre este tipo de dividendos desde Frankfurt y Madrid -la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, ha sido especialmente incisiva en varias de sus intervenciones, el sector se está inclinando a valorar otras formas de retribución, como la rcompra de títulos propios en bolsa para su posterior amortización.

En España, el primero que se ha movido es Liberbank, que es el único banco nacional que ha logrado el visto bueno del BCE a un plan recompra de acciones y que además no descarta volver a recurrir a esta vía de retribución en el futuro. Pero no parece que sea el único que lo ve como una buena herramienta; teniendo en cuenta que este tipo de programas suelen servir de colchón a las cotizaciones en bolsa, algo que viene muy bien a un sector que cotiza con un castigo significativo; entre otras razones por la prolongación del ciclo de tipos de interés en negativo.

Bankia ya abrió la puerta hace meses a que una parte del dividendo extra que se ha comprometido a repartir procedente de su exceso de capital -que al cierre de 2019 ya prácticamente alcanzó los 800 millones-, pueda repartirse a través de la adquisición de títulos propios. El banco que preside José Ignacio Goirigolzarri ya ha llevado a cabo una amortización de acciones de autocartera con este fin, aunque eran títulos que no se habían adquirido directamente en bolsa.

Sin embargo, el número de bancos que reconoce que lo estudia ha crecido de forma exponencial durante la reciente etapa de presentación de resultados. En concreto, Unicaja adelantó que esta podría ser una de las vías para repartir también su exceso de solvencia en 2022, cuando finalice su nuevo plan estratégico. Hasta entonces, su intención es ir elevando paulatinamente el porcentaje de los beneficios que destina a remunerar, hasta el nivel del 50% ese ejercicio. 

Sin ponerle fecha también BBVA y Banco Sabadell han adelantado en los últios días que estudian incluir este modelo de retribución dentro de la compañía. Tomás Varela, director financiero del segundo, explicó durante la rueda de prensa de resultados el pasado jueves, que ese modelo de retribución había ido ganando hueco en Europa, después de que los supervisores hubieran dado el visto bueno a algunos programas.

Por su parte, Carlos Torres y Onur Genç, presidente y consejero delegado del segundo banco español también señalaron que podría ser un modelo a valorar en el futuro.

Un artículo de Cristina Triana

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